El día estaba francamente bonito en la academia privada Akirakana Jodan. El semestre de primavera acababa de comenzar y los estudiantes, con sus uniformes de verano parecían entusiasmados de volver a verse.
Hasta que empezó el sonido de llantos. Venían del salón de 1° C.
El muchacho alto que hasta hacía un momento miraba por la ventana, no se lo pensó dos veces y fue a investigar. La muchacha pelirroja junto a él, con cara de aburrida, le grito.
—Ahí vas otra vez, vas a acabar metiéndonos a todos en problemas.
Pero él no le hizo ni caso y salió de su aula para entrar en la de al lado abriendo la puerta dramáticamente.
—JAJAJA mírala, va a decirlo de nuevo, es una chica rara —el chico rubio, Hajime, junto a otros dos perdedores estaban otra vez molestando a alguien, una chica de cabello corto, negro, que lloraba sentada en su pupitre, rodeada de aquellos típicos bullies.
—Basta —el chico alto les habló tratando de sonar mas grave de lo que realmente era su voz —déjenla en paz, la están haciendo llorar.
—Largo, esto no te importa chico poste.
Los tres mocosos formaron una línea, como preparándose para pelear.
—¿Qué no lo oyeron? Dejen a la chica sola —la pelirroja de antes y otro chico rubio con una bandana estaban recargados en el marco de la puerta. La chica los miraba con sus grandes ojos verdes a punto de sacar chispas.
La reacción del tal Hajime fue de evidente pánico, al menos por un momento, tras el cual hizo como si no le importara.
—Vámonos chicos, la clase empieza pronto de todos modos. No perdamos el tiempo con tontos de primero.
Pasaron la puerta con las manos en los bolsillos, y el chico alto se acercó a la chica que lloraba con la cabeza apoyada en el pupitre y cubriéndose con los brazos.
—Chica, perdona, ¿estás bien? Ya se fueron, ¿te hicieron algo?
—N…. Ngggg… No te… —parecía que no quería hablar, como si le costara trabajo —por… favor… deja…
—La chica pelirroja se adelantó —Nara, déjala, bastante tuvo con lidiar con los estúpidos,
—De acuerdo, —dijo él mientras se arrodillaba para quedar al nivel del pupitre —solo dime, por favor, si vas a estar bien.
—NNN… —la chica fue levantando poco a poco el rostro, el chico pudo ver entonces sus grandes ojos violeta en su cara francamente infantil, pero no por ello menos bonita.
—¿No?
—¡¡¡¡Nya!!!!
Los que estaban de pie dieron un paso atrás, sorprendidos. Nara, el que estaba de rodillas mirándola a los ojos, se puso rojo como un tomate.
—¿Di… disculpa…? —le preguntó totalmente confundido.
—Perdón, es que… —les evitaba la mirada llena de lágrimas —tengo esta… cosa, ¡Nya! Cuando estoy muy nerviosa, no puedo controlarme y ¡Nya! el doctor dice que se llama sin… sin…
—Síndrome de Tourette —dijo la pelirroja —mi mamá tiene un conocido con eso. Pero él grita otras cosas.
—En secundaria ¡Nya! todos pensaban que lo fingía, pero mis amigos decían que era lindo. Hoy ¡Nya! me he presentado con la clase y todos se burlaron de mí. Esos tres me molestan todo el tiempo porque quieren oír cuando sucede ¡Nya!
El chico de la bandana se acercó al que estaba agachado.
—Nara, tenemos permiso por la próxima hora para ensayar, ¿Y si decimos que está en el club y nos la llevamos? No creo que soporte otro periodo de burlas.
—Es buena idea, dime chica, ¿quieres venir?
—Si, muchas gracias ¡Nya!
—Yo hablo con tu profesor, —dijo la pelirroja —¿Cómo te llamas?
—Hidaka, Amy Hidaka ¡Nya!
—Lindo nombre —le sonrió mientras se lo decía, no lo hacía a menudo y sus dos amigos pusieron cara de sorpresa —Yo soy Nakajima, pero tú puedes decirme Atsuko, él es Tajiri y el del suelo que te mira como idiota es Nara.
—¡Hey! ¡Eso suena raro Nakajima! —se puso de pie para seguir hablando —no… no le hagas caso, me llamo Nara Keisuke.
—A mi dime Sato —dijo el de la bandana —todos me llaman así. Ven, Nara y yo te llevaremos al club para que te calmes, al menos por una hora. Nakajima, no olvides decirle al profesor lo que pasó.
Ya en la sala del club todos esperaron a Atsuko antes de comenzar, Hidaka se sentó en un pequeño taburete mientras los veía prepararse.
—Perdonen ¡Nya! —aún estaba un poco nerviosa —¿qué clase club tienen ustedes?
—Oh, cierto, nunca te lo dijimos, —el chico alto se rascaba la nuca mientras hablaba —tenemos una banda escolar, en esta escuela nos permiten inscribirla como un club si aceptamos participar en todos los eventos, como festivales y eso.
—¡Increíble! ¡Nya! —¿Todos tocan un instrumento? ¿La gente de la escuela los admira?
—Ya nos gustaría —dijo Sato a media risa —todo el semestre de otoño solo pudimos ensayar, no hicimos ni una sola presentación.
—Oh ¡Nya! Eso es una pena, ¿porqué pasó eso?
—Mira, la cosa es esta, yo toco la batería, Nara, el bajo y Nakajima la guitarra, y ninguno de los tres tenemos una gota de carisma. Cada que alguno toma el micrófono, suena bien, pero a nadie le interesa. No es que no tengamos voz, pero digamos que somos un ramo de problemas de actitud.
Nakajima, la chica pelirroja iba entrando en ese momento.
—¡N…Nya! Tal vez, si me dejan probar, yo puedo cantar con ustedes, así no tendría que fingir venir a su club.
—¿Has cantado antes en público? —le preguntó Nakajima con la mirada escéptica.
—N… ¡ah! —parecía aliviada, había reprimido un ¡Nya! —no, pero puedo aprender, creo que tengo una linda voz.
—Pues, podemos tratar —Nara se veía extrañamente entusiasmado pese a que sus palabras eran tibias.
—Aceptada —Dijo la chica que se veía que era la líder de la banda —solo nos queda un asunto, si nos presentamos, necesitamos ponerle un nombre a nuestra mala imitación de banda.
—Nara, mirando la sonrisa de Hidaka y sus enormes ojos violeta, tuvo una revelación.
—¡Los jugos de uva!