12 de octubre de 2022, el Sol comenzaba a salir mientras la gente de la ciudad de San Francisco, Estados Unidos. Era un día muy importante para muchos ciudadanos menos para una persona.
El sonido monótono del despertador rompió el silencio de la habitación oscura. Mark Rogers, un hombre de treinta y cinco años con una mente privilegiada, abrió los ojos y contempló el techo por un momento. Cada día se sentía igual, una rutina interminable que no lograba llenar el vacío que sentía en su interior.
Tras esperar despierto 10 minutos observando el techo una vez el despertador sonó a las 5:30 AM, decidió levantarse. Mark se levantó y se dirigió al baño a darse una ducha, una vez terminó de asearse y secarse, acomodó su cabello corto y se cepilló los dientes. Mark se vistió y se fue a tomar un café en una taza que mantiene desde hace tiempo, miró su reloj y se dirigió a su coche.
En su coche Mark no puso la radio y se dirigió a su trabajo, tomó un largo camino como de costumbre y llegó al edificio en donde pasaba gran parte de su vida diaria. Las puertas mecánicas se abrieron de par en par y entró dispuesto a pasar un día más ahí. Desde lo lejos se podía observar cómo unas grandes letras iluminaban el amanecer “Eclipse Laboratories” decían las letras.
Mark vio a un joven compañero de trabajo suyo, siempre activo y expresivo, un rostro joven con el pelo castaño y una bata blanca que llegaba a los suelos se acercaba a él.
― ¡señor Rogers, señor Rogers! ―Mark escuchó viniendo desde un pasillo el cómo un joven de 23 años se acercaba hacia él―
― ¿eh? Oh, hola Oliver. Has venido pronto esta vez ―dijo mientras observó su reloj― mucho más pronto de lo esperado.
― sí, señor Rogers. Sabía que era posible que viniera tarde, así que decidí despertarme pronto para poder presenciar el evento de hoy.
― el evento de hoy, claro ―dijo Mark con voz desinteresada y con su tarjeta de empleado abrió un ascensor y se metió en él― nos vemos, Oliver. ―dijo momentos antes de que las puertas del ascensor se cerrasen―
La puerta del ascensor se abrió en el tercer piso del gran edificio, Mark sale y se dirige a su zona. Entra en la habitación, acomoda sus cosas y comienza a hacer su trabajo desinteresadamente. Mark trabajaba en el laboratorio científico más prestigioso del país, pues Eclipse Laboratories juntaba varios ámbitos científicos en un solo lugar, en el cuál trabajaban los más capaces y Mark Rogers se especializaba en el área de la física cuántica.
Marcus dejó su café en el escritorio y comenzó a revisar los datos recolectados durante la noche. La simulación de entrelazamiento cuántico había arrojado resultados prometedores, pero todavía había anomalías que requerían su atención. Sus dedos se movían rápidamente sobre el teclado, ajustando parámetros y ejecutando nuevas simulaciones.
Mientras analizaba los resultados, su mente vagaba. A pesar del éxito y el respeto que había logrado en su campo, sentía que algo faltaba. Las ecuaciones y los experimentos, aunque fascinantes, ya no le proporcionaban la satisfacción que una vez le dieron. Este sentimiento de vacío lo acompañaba siempre, como una sombra persistente.
De pronto, su silencio fue interrumpido por una persona que Mark conocía muy bien, esa voz calmada y tranquila la reconocía al instante. Era Evelyn Carter, una bióloga de Eclipse Laboratories que siempre llevaba su pelo pelirrojo recogido en una coleta con sus gafas de trabajo bien acomodadas.
― buenos días Mark, veo que has venido pronto otra vez.
― buenos días Evelyn, tú también has venido pronto
― si, quería asegurarme de estar a tiempo para el evento de hoy. No deberías estar trabajando, te mereces un descanso de un par de meses, el señor Campbell de seguro te permitirá tomarte unas vacaciones si se lo propones.
―el volver a escuchar esas palabras causó que Mark dejase un momento sus tareas y la mirase un poco más serio― Evelyn ya te lo he dicho, no me pasa nada, disfruto mi trabajo y si he conseguido entrar aquí debo disfrutarlo.
―sabiendo que lo que dice no es del todo cierto, se sentó a su lado― venga Mark, todos nos merecemos un descanso de vez en cuando y eres de lejos el que más se lo ha ganado. ―le da una palmada en la espalda y se levanta― nos vemos Mark.
― hasta luego Evelyn.... ―ve el cómo se va y vuelve a su trabajo― ...un descanso, claro... ―tras esa pequeña conversación, Mark murmuró estando completamente solo en la habitación―