ᛉ━━━━━༺⚔༻━━━━━━━ᛉ
Æ T E R N U M. ᛉ━━━━━༺⚔༻━━━━━━━ᛉ
Había una vez una arquera que jamas falló un disparo. Los reyes la llamaron un Milagro, un fenómeno incomprensible. Sus enemigos, su peor pesadilla.
Sin embargo, las leyendas no nacen de la gloria, si no de las tragedias. Y esta...
Comenzó 34 años atrás.
ᚺ
ᚾ
ᛁ
ᛈ
ᚱ
ᚦ
ᛖ
ᚲ
ᛏ
ᛞ
ᚨ
ᚹ
En Nedrolya. Existe una piedra preciosa de inmenso poder, conocida como Æternum.
De forma ovalada y compacta, cabía en la palma de la mano como si hubiera sido creada para ello. Desde su interior emanaba un resplandor esmeralda, vivo y palpitante, como si albergara vida propia.
Se dice que aquella piedra era capaz de devolver la vida a un bosque reducido a cenizas en cuestión de segundos, y de sanar las heridas de cualquier ser vivo. Además, el Æternum podía percibir las emociones de quienes se encontraban cerca de él, cuando surgían sentimientos positivos como el amor, la esperanza, la compasión o la lealtad, su poder curativo despertaba y se manifestaba con toda su fuerza.
Sin embargo, también albergaba un poder oscuro, igual de temible. Este se activaba cuando el portador o quienes lo rodeaban eran dominados por emociones negativas como el odio, la envidia, el rencor, la ira, venganza. Provocando efectos opuestos y devastadores.
Un día un joven Guerrero encapuchado en sus días de exploración, se adentró a una cueva misteriosa, y se encontró con el guardián del Æternum, Siegewolf, un Lobo Blanco de ojos azules de cinco metros de altura, con apariencia imponente y mágica
El Guerrero con orgullo, se enfrentó al lobo valientemente y logró derrotarlo, dejándo que el guardián se retirara y dejara un tesoro a las manos del Guerrero, el observaba como una luz intensa sobre unas rocas ilumina la cueva con un color esmeralda brillante, aquel aventurero se da cuenta de que había encontrado la mítica piedra Æternum. Al tocarla sus heridas con la batalla del guardián se curan casi al instante, causando mucha sorpresa en su rostro. el Guerrero decide llevarse la piedra y protegerla el mismo, para que no caigan en las manos equivocadas.
20 Años despues
Aquél Guerrero llamado Edward, se convierte en rey, poseyendo así el Reino de Etirsea, ubicado en el continente de Nedrolya. Con su esposa llamada Isabella, tuvieron una hija bondadosa, dulce y preciosa, portaba una apariencia bella, luciendo un cabello algo rizado de color castaño y de piel Blanca. Además de tener el honor de llevar aquel hermoso nombre de, Leah.
Con el paso del tiempo, se fue descubriendo que Edward poseía el Æternum, muchos reyes, ladrones y Bufones han estado siempre atacando al rey para arrebatarle el Æternum que llevaba colgado siempre de su cuello.
Pero un día aquel hombre decidió darle a su hija como su regalo de cumpleaños número dieciocho, el Æternum de forma secreta, el rey le regaló un collar de oro y con detalles en plata en forma de corazón, donde dentro de ella se encontraba la piedra, mientras que el rey, llevaba una piedra falsa consigo, con la idea de que siempre los que le asechaban buscaran siempre en el lugar incorrecto
-En la actualidad 17 de Agosto año 797 D.C.-
Tres soldados con sus armaduras robustas, caminan por medio de la ciudad en dirección del castillo escoltando a una persona, que se supone es "espía" de otro reino. De tez Morena, cabello rizado y ojos marrón oscuros, ademas de una apariencia muy joven y carga ropa algo rasgada, se le notaba mucho que era un vagabundo joven. Este en vez de tener una cara de preocupación o desesperación, se le notaba motivado, y con confianza, confundiendo a las personas que lo observaba. Una vez que los soldados entran al palacio del rey, el chico hace una expresión de sorpresa, le brillaban levemente los ojos al detallar la entrada del palacio, cual tiene unas estructuras que dejan sorprendido a cualquiera con sus numerosos detalles perfectos
-.¡Vaya! nunca me espere que esté palacio fuera tan hermoso
Uno de los soldados que le escoltaban hace un gesto de molestia ante la voz que ejerce el chico
-. Mas vale que disfrutes de las vistas, será lo último hermoso que verás el dia de hoy muchacho
El chico suelta una leve risa y le responde con firmeza
-. hoy no tengo planeado morir, van a tener que aguantarme un rato más
Termina dando una sonrisa desafiante a los guerreros mientras que ellos simplemente le ignoran con molestia
Luego de ser escoltado por el palacio, llegan a unas compuertas grandes, la entrada al trono del rey Edward, donde se situaba tanto el, como la reina Isabella y la princesa Leah.
La reina isabella, una mujer alta, de piel blanca y rasgos elegantes. Sus ojos son de un marrón claro, suaves y luminosos. Su cabello lacio, largo, de un tono marrón que casi roza el dorado cuando le da la luz. Lleva un vestido regio de color vino tinto, adornado con detalles finos que resaltan su porte distinguido. Su postura es siempre recta y serena demostrando la nobleza de su figura.
Mientras que El rey Edward, un hombre de presencia firme, cuya estatura queda apenas un poco por debajo de la de Isabella, aunque su porte hace que rara vez se note. Su piel, clara pero ligeramente más morena que la de la reina, revela años bajo el sol en campañas y entrenamientos. Lleva el cabello corto, negro como la noche y una barba espesa y abundante que enmarca su rostro con la intensidad propia de los monarcas de antaño. Sus ojos, de un azul profundo, poseen un brillo que demuestra autoridad y un cansancio silencioso con sus ligeras ojeras. Porta atuendos reales hechos con telas pesadas y colores sobrios, y la corona descansa sobre su cabeza como si hubiera sido hecha específicamente para la fuerza de sus facciones.
Leah tiene los mismos ojos marrón claro de su madre, amplios y serenos. Su cabello, largo y de un castaño claro, termina en puntas suavemente doradas que le dan un aire juvenil. Su piel refleja el tono cálido heredado de su padre, clara pero ligeramente morena. De figura esbelta y porte elegante, su apariencia mezcla la delicadeza de Isabella con la firmeza tranquila de Edward, y suele llevar mucho un vestido azul elegante cuyos pliegues suaves resaltan aun mas su belleza y nobleza.
Los soldados se detienen frente a los de autoridad mayor donde Tanto el chico como la princesa cruzan sus miradas, y al instante de manera imprevista la princesa sintió una leve sacudida en su alma, la tristeza dentro de ella al verlo hizo que su rostro serio cambiara a una confundida y triste a la vez.
Los tres soldados que le escoltaban, lo tiran al suelo como si de desechos se tratara, cayéndose al suelo de rodillas con la cabeza casi en el suelo, luego los 3 soldados se inclinan hacia delante con respeto ante el rey y saludan, luego retroceden tres pasos. El rey se levanta de su trono, se posa con las manos en su espalda y con la frente en alto imponiendo superioridad, este exclama en alto mientras observa al chico
-. Me sorprende que alguien como tu, haya pisado mi territorio sin permiso y que incluso hayas desafiado a mis soldados ¿realmente es eso último cierto?
El chico de piel Morena levanta su cabeza y se acomoda estando aún de rodillas respondiéndole con sinceridad y confianza
-. Admito que entre al reino sin permiso... pero el que yo haya desafiado a vuestros soldados no es del todo cierto, estaba robando algo de comida porque estoy hambriento, pero luego...
El rey interrumpe con un grito
-. !Has robado¡ estando sin permiso en mi reino ¿te das cuenta del delito que estas cometiendo?
Dice el rey mientras camina levemente de lado a lado en el mismo podio. el chico ante sus quejas queda con las palabras en su boca. No logra contestar por mas que busque una respuesta, pues le dejo sin opciones, mientras que la princesa le veía con atención preocupada. Edward al solo escuchar el silencio de la sala se detiene frente a su trono de nuevo, observando al chico soltando una leve sonrisa al saber que no tenia nada que objetar
-. Ya veo...
De pronto un soldado que estaba detrás del trono del rey se acerca hacia el y le susurra algo en el oído, una vez que termina vuelve a su puesto, mientras que acto seguido el rey exclama de nuevo en voz alta
-. Es cierto, había olvidado ese gran detalle... has derrotado tu solo con un palo de madera, a doce hombres armados, eso ya es una gran hazaña para un plebeyo como tu, lastima que alguien con tanto talento, deba ser encerrado. Pues la agresión hacia mi gente no la tolero en absoluto, entraste sin permiso, robaste y agrediste a personas... !tu castigo se decidirá mañana¡
El rey alza aun mas la voz con firmeza y autoridad maxima
-. ¡Guardias!
-. ¡SI SEÑOR!
Responden los Dos guardias que custodiaban la entrada del salón, estos se reúnen frente del chico de piel Morena, se inclinan para saludar al rey y escuchan atentamente sus órdenes
-. Llevense a este muchacho, por haber infligido nuestra ley sobre el robo y agresión, ¡llevenlo al calabozo!
-. ¡A su orden señor!
Dicen los guardias, y una vez que ellos toman al chico de piel morena para levantarlo, la princesa Leah se levanta de su asiento con una cara de preocupación, y grita con firmesa
-. ¡Deténganse!
Los soldados se detienen en seco, y absolutamente todos estaban observandola con sorpresa de lo repentino que fue, incluso el chico, pero al ella ver a su alrededor y reflexionar de su situación, se vuelve a sentar apenada y con preocupación, Isabella algo preocupada sobre su hija le pregunta si algo sucedia, pero Leah simplemente evadió su pregunta.
-Dos días después-
La princesa Leah con un vestido similar al que cargaba antes de color café, se disponía a abandonar el castillo para dar un tranquilo paseo. A su lado caminaba un único escolta, un soldado de alto rango, más que un simple guardia.
Era un hombre alto y delgado, de piel pálida y rasgos finos, cuyos ojos se entrecerraban al sonreír. A pesar de su apariencia seria, su trato con las personas era siempre amable, casi cálido, lo que lo hacía ganar el respeto y el afecto de quienes lo rodeaban.
Había permanecido junto a la princesa desde su niñez, protegiéndola en silencio, observando cada uno de sus pasos. Para Leah, era poco menos que un tío. Y para el rey, su mejor amigo y consejero más leal.
Las calles estaban repletas de gente. A ambos costados, los mercaderes alzaban la voz ofreciendo sus productos, luciendo sonrisas tan amplias como sinceras. El ambiente rebosaba vida, y Leah avanzaba entre la multitud con una expresión luminosa, reflejo de la felicidad y la armonía que aquel paseo le provocaba.
Quienes pasaban cerca de ella se detenían para inclinarse y saludarla con profundo respeto, gesto que la princesa respondía con amabilidad y una leve inclinación de cabeza.
Su escolta, en cambio, mantenía su rostro serio. Siempre era así cuando debía acompañarla. atento, sin permitir que nada lo distrajera de su deber. Leah lo notó al girar el rostro para observarlo, percibiendo en su rigidez la constante preocupación por su seguridad.
-. ¡Anímate Felix! dame una sonrisa aunque sea
-. Lo siento princesa, mi deber es protegerla, debo mantenerme siempre alerta, si sonrío o me divierto solo demuestra que mi guardia esta baja, podrían aprovecharlo...
-. Ah, que aburrido eres
Dice Leah volviendo su mirada al frente
-. Solo sonríes cuando me entrenas o pasas tiempo conmigo en el palacio, ¿aquí quien nos va a atacar? No hay personas malas en el reino, y mucho menos van a querer hacerme algo estando tu de guardia
Dice ella inocente y con una sonrisa, a lo que Felix simplemente se queda en silencio con una leve sonrisa en su rostro
El tiempo transcurrió. Leah llevaba ahora consigo una cesta con algunas frutas y pan, el leve rubor en sus mejillas delataba lo feliz que se sentía con aquello tan sencillo.
Ambos se dirigían de regreso al palacio. Félix caminaba unos pasos delante de ella, atento al camino. Abandonaron A la multitud del mercado y se internaron entre las viviendas del reino, donde el ambiente se volvía más silencioso.
Fue entonces cuando pasaron junto a una pequeña cabaña construida de piedra. Bastaba con verla para comprender que no era un lugar al que cualquiera se atrevería a entrar, incluso con la puerta abierta, imponía una sensación extraña, casi inquietante.
Al notar la cabaña, Leah aprovechó un descuido y se escabulló sin hacer ruido, ocultándose tras unos arbustos cercanos sin que Félix llegara a escucharla. No pasó mucho tiempo antes de que el silencio de su ausencia le advirtiera.
-. Oh no, ¡ahora donde se habrá metido! De nuevo se escabulle... ¡Princesa!
Grita Felix para luego ver hacia la cabaña de rocas, y notar que no hay cambios, y se va del lugar. Leah apurada se levanta y corre de puntillas hacia la entrada de la cabaña de rocas, y saca de la cesta que tenia una especie de ganzuas. No tarda mucho para abrir la compuerta y luego entrar con rapidez dejando la puerta arrescostada
Leah observó con atención el lugar. Apenas distinguió una mesa de madera rasgada, un armario arrinconado y un grueso pedazo de tronco que hacía de asiento. Todo estaba cubierto de polvo, como si la cabaña hubiera sido abandonada hacía años.
Mientras continuaba examinando el sitio y avanzaba con cautela, tropezó con un fragmento de metal que casi la hizo caer al suelo. Al inclinarse para verlo mejor, descubrió que se trataba de una manilla oxidada.
Con curiosidad, la levantó hacia arriba. Un suave chillido resonó en la cabaña y, ante sus ojos, se reveló una escalera que descendía hacia las entrañas de la tierra. Leah sonrió al verla, sin dudarlo, comenzó a bajar.
Al final de las escaleras emergió en un calabozo oscuro, donde apenas se filtraba la luz del día. Dos velas consumidas eran la única fuente de iluminación, proyectando sombras temblorosas sobre las paredes de piedra. A su alrededor se extendían siete celdas de prisión, alineadas una junto a otra.
Sin embargo, solo dos estaban ocupadas. En una de ellas, un hombre borracho e encuentra en el suelo, balbuceando palabras incoherentes mientras lanzaba patadas y golpes al aire, atrapado en sus sueños. En la otra, un muchacho permanecía recostado contra la pared, inmóvil, con la mirada baja y el cuerpo agotado.
Leah camina buscando al chico, y lo hace de puntillas para no despertar al borracho, pero antes de siquiera acercarse a la celda del chico una voz resuena por el calabozo
-. El reino podria venirse abajo y el aun asi estaría dormido...
Leah ante esto pisa normal y con una cara apenada y con mas confianza se acerca a la celda del chico
-. Siii... bueno tienes razón, oye te traje algo par...
Contesta nerviosa pero es interrumpida por el mismo
-. No deberías estar aquí
Dice de manera seca y contundente, Leah se detiene en seco ante sus palabras
-. ¿Que hace una princesa en un calabozo? Deberías volver
Ella con una expresión seria ante sus palabras responde
-. Estoy aquí para traerte algo de comer, se bien que no te han dado nada para comer y seguramente llevas dias así, además ¿sabes lo difícil que es escabullirse de mi tío? La única forma es haciéndole pensar que realmente salgo a lo que debo hacer, y no lo que realmente quiero hacer, ¿y las ganzuas? Creo que si me vio tomándolas. Así que no, no volveré después del esfuerzo que hice para venir aquí
El chico la ve atentamente sin contestar a sus declaraciones, luego ve la cesta del que sobre salia un pan
-.¿Eso, también los has robado?
La princesa se enoja por su comentario y grita
-. ¡CLARO QUE NO! no soy como tu...
Dice alejando la vista de el, mientras que el chico la ve incrédulo por un par de segundos.
-. ¿Las ganzuas?
-. Ya conocía a la persona, habíamos hablado en que me los daría y luego le pagaría
-. Aja, claro
Dice el chico con una leve sonrisa Leah voltea hacia el algo irritada contestándole
-. ¿Que te crees? ¡No te estoy mintiendo! ¡es la verdad!
-. Milo
El rostro de Leah cambió de repente, dejando ver una profunda sorpresa
-. Ese es mi nombre, no lo olvides
El chico mantiene su leve sonrisa, y luego se levanta y se acerca a las rejas de la celda
-. Entonces ¿se supone que es para mi?
Dice señalando con sus ojos la cesta, a lo que Leah con una leve sonrisa se la entrega
-. Claro toma lo que quieras
Dice luego de habérselo entregado. Milo se sienta en el suelo y lanza por los aires la tapa de la cesta y al ver panes, manzanas, y una vasija con agua empieza a comer desesperado por el hambre
Luego Leah se sienta poco a poco también en el suelo frente a el con las rejas como obstáculo y simplemente se le queda observando con alegría
-. Te dire tambien mi nombre, yo soy...
Antes de terminar la frase El chico con la boca llena de comida le interrumpe
-. ¡Fleafh! efe ef u ombre ¿fierfo?
Un repentino puñetazo entre ceja y ceja se posa sobre la cara de Milo causando así que tragára con dificultad su comida dejándolo un segundo aturdido sobre lo que acaba de pasar
-. ¿¡Acaso quieres hacer que me ahoge?!
-. ¡Por lo menos traga tu comida antes de hablar! ¡Cerdo!
Dice molesta cruzándose de brazos por haberle interrumpido al comentarle su nombre, el chico ante su respuesta solo la observa y empieza a reírse a carcajadas mientras se sobaba. A los pocos segundos un sonido rechinado y de madera resuena por todo el calabozo, asomandose asi la poca luz que emitia la superficie. Desde las escaleras se asoman unas botas metálicas, ambos se dan cuenta rápidamente que se trataba de algún soldado o vigilante. Pero la repentina apariencia de aquella persona no les da tiempo de siquiera levantarse
Una vez que el soldado baja por las escaleras y gira su cabeza hacia donde esta Milo y Leah y hacen contacto visual, observan a ni mas ni menos que Felix. Ha encontrado a la princesa, este observa detenidamente a Milo y su cara neutro cambia a uno de enojo
-. ¡¿Que rayos hace usted aquí princesa?!
-. Eeeh... es que... yo...
Responde tartamuda del susto que se llevo al ver a Felix, ella se levanta para intentar quiza calmarlo, pues la expresión de Felix no parecía una muy amistosa. Pero Felix sin dudar camina a pasos pesados y toma a Leah del brazo para irse con ella, Leah ante esto se resiste y Felix empieza a apretar su brazo causandole dolor
-. ¡Oye espera! ¡Me haces daño!
-. ¡Porfavor princesa no se resista!, para usted es prohibido estar aqui
Milo al ver como se pelean y también le hace daño a Leah, se levanta enojado gritándole
-. ¡Suéltala! Ella no ha hecho nada para que la trates así
Félix suelta a Leah y se acerca a la celda sacudiendo las barras de metal como señal de furia, Milo retrocede y Felix exclama
-. ¡Tu no te entrometas plebeyo! ¡aqui el que menos debe alzar la voz eres tu! Estas ante la princesa de Etirsea, acaso crees que siquiera puedes mirarla? ¡NO!
Felix hace una leve pausa ante el enojo y suelta una leve risa de burla
-. ¡Je! ¿Para que me molesto? En dos dias te ejecutarán
Dice alejándose de la celda y volviendo a tomar a Leah del brazo sin aplicar esa fuerza anterior, mientras que La cara de Milo con furia se entre ve detrás de las rejas. Leah por otra parte voltea hacia Milo con una cara preocupada, pues al escuchar que le ejecutoria en dos dias, la empezó a invadir un sentimiento extraño...
El sondido de la puerta resuena por el lugar como si lo hubieran tirado. Acto seguido Milo golpea las celdas con frustración.
-. ¡Infeliz!
Al día siguiente, Félix había ido a entregar a la princesa con el rey, confesando de que estaba en el calabozo alimentando a los presos, Eso le molesto al Rey y Leah le es prohibido salir de su habitación por un buen tiempo.
Pocas horas despues, en la sala del trono, se encuentran muchas personas reunidas, sus atuendos elegantes y bien cuidados los hacian ver como personas importantes que influyen en el reino, ademas los soldado y capitanes mas importantes y veteranos reunidos todos llenando la sala entera, frente al trono bajo algunos escalones se encuentra Felix, de rodillas con su mirada al suelo, y frente a el, Edward quien posaba una espada en su mano derecha
-. Con todos ustedes aqui presentes, les vengo a dar a conocer a una persona nueva, alguien que podria cambiar el rumbo de nuestro reino y que incluso, podria aumentar nuestras posibilidades para ganar grandes batallas
Dice Edward alto y claro, mientras que las personas con suma atención dan a notar respeto
-. Un hombre que me ha sido leal por muchos años, un hombre que incluso es un buen amigo y parte de la familia
El rostro de Felix ante esas palabras se tornan melancolicas
-. Hoy te dare el derecho de dirigir mis tropas, y que los lideres hacia la víctoria
Felix respira profundamente sin que nadie notara nada, y vuelve a su rostro serio de siempre
-. ¡Juras! ¿Lealtad a Tu rey?
-. Juro Lealtad hacia usted y vuestra familia
-. ¡Juras! ¿proteger el reino con tu vida?
-. Juro proteger mi hogar aunque me cueste la vida...
Dice con una voz algo quebradiza
-. ¡Y juras! ¿no abusar de tu poder militar para beneficio propio?
-. Juro no abusar de mi poder otorgado
-. En ese caso: Felix Van Ravenshade
Edward alza una espada de hoja plateada, con un mango negro azabache y detalles en plata,
Y este apoya su espada en su hombro izquierdo
-. Por tu valor y lealtad
Luego traslada la espada al hombro derecho
-. Y por la sangre que estas dispuesta a derramar por ella
Edward retira la espada con un leve destello en ella
-. Yo Edward de Etirsea, Te nombro General Del Reino de Etirsea
Los aplausos inundan la sala entera, las personas alrededor parecían felices por el nombramiento, pues Felix en el pasado demostró ser apto para ser un lider nato, no era una sorpresa que tarde o temprano de Capitan de una tropa entera pasara a ser nombrado General. Felix se pone de pie lentamente para luego llevar con fuerza su puño al corazón con su mano derecha y su mano izquierda firme pegada a su pierna
-. ¡Honor en el alma! ¡fuego en el corazón!
El rey le hace entrega de la espada, mientras que Felix lo recibe agachando su cabeza en forma de respeto
-. Confío en ti Amigo
Dice el rey Edward regalándole una leve sonrisa, Felix le contesta con simplemente una sonrisa pero con su mirada perdida
-Dos días después-
El rey Edward, hace presente una ejecución delante de toda la gente del reino de Etirsea, la guillotina.
La presencia de las figuras más importantes de Etirsea. El Rey, la Reina, la princesa y tres distinguidos ancianos de impecable vestir, hizo que el pueblo comprendiera que lo que estaba a punto de ocurrir sería trascendental. Un silencio expectante se apoderó del lugar, cargado de inquietud y curiosidad.
Sin embargo, Edward había convocado a todos no para anunciar una celebración ni una victoria, sino para ofrecer una lección pública. Aquello sería un acto de aprendizaje, una advertencia clara para cualquiera que, en el futuro, osara infiltrarse en el reino.
Con ese gesto, el rey buscaba dejar un mensaje imposible de ignorar.
Todo aquel que desafiara las leyes de Etirsea o se negara a acatar sus reglas no recibiría piedad alguna.
Felix junto a sus dos capitanes llevan consigo a Milo esposado con cadenas y madera, haciendo imposible poder mover las manos, un saco de mallas cubría su cabeza entera, pareciera que no quizo que su rostro se mostrará ante las personas.
En el Cadalso se observa una gran Guillotina imponente para aquellos que nunca han visto uno de cerca, su hoja afilada que brillaba con los rayos del sol hacen pensar que podría cortar cualquier cosa, las personas alrededor le gritaban de todo tipo de maldiciones y le tiraban latas de comida o algún tipo de verduras como papas o tomates, algunas les llegaban a dar a Milo e incluso a los soldados pero ni se inmutaban ninguno de ellos graciasa sus armaduras.
El mismo Felix empuja hacia abajo a Milo para que se arrodillara y asi ubicar su cuello sobre el Arco de madera que inmoviliza su cuello. Felix se le acerca por un segundo al oido y le susurra
-. Tienes suerte de que no morirás en dolor y agonía, ya verás que nos veremos en el Infierno. Pero tendrás que esperarme por muchos años
Susurra Felix retirandose entre risas de burla. El y sus capitanes bajan del cadalso para unirse al lado del rey, acto seguido un Verdugo alto y fornido sube al Cadalso con un hacha para asi posicionarse al lado de una cuerda que sostiene la hoja justa al lado de la posición de Milo
El rey Edward fue el siguiente en subir para así dar unas palabras a su reino, Edward con su postura seria e imponente hace que la multitud poco a poco se calmara al notar su presencia
-. ¡Queridos habitantes de Etirsea! hoy, ¡vamos a presenciar La ejecución con guillotina por tercera vez y todo por deseos de el prójimo!
-Un flash back al pasado surge por la cabeza de Milo al escuchar las palabras de el rey-
-El día anterior-
Félix se situó frente a la celda, acompañado por sus dos capitanes. Los tres permanecieron de pie, observando al prisionero.
Milo se encontraba recostado contra la pared, sentado en el suelo, con la cabeza gacha y el semblante agotado. El silencio se volvió pesado por un instante, hasta que Félix le dirigió la palabra.
-. Tuviste suerte, gracias a que hoy me nombraron General, pospusieron para Mañana tu ejecución, asi que enhorabuena, vas a poder dormir una última noche mas
Milo ve a Félix con una mirada de enojo, sus ojeras dan a notar que no durmió ningún día hasta ahora
-. Ahora que lo pienso, tienes derecho a una sola cosa, puedes elegir como será tu muerte, aunque solo tienes dos opciones, estoy seguro que sabrás cuales son, así que dime ¿cual quieres?
Dice con una leve risa de burla, luego Milo con su rostro cansado, le responde en forma de burla
-. Seguramente te refieres a la horca y la guillotina, yo hoy no tengo planeado morir, asi que eligire la tercera opción, sobrevivir
Felix se irrita ante la respuesta de Milo
-. Me irrita esa confianza tuya, no sabes con quienes te estas metiendo para decir eso muchacho
-. ¡Hm! Deberían cambiar sus leyes, solo van a matarme porque robe algo de comida para sobrevivir, ¿enserio vez bien eso?
La mirada de Felix se torna de nuevo melancolica por un segundo, pero rápidamente vuelve en si para responder firmemente
-. Jure lealtad al rey, y confío plenamente en su juicio, lo conozco desde hace años y es un líder nato, solo busca la seguridad de Etirsea, para ello prohíbe y castiga los actos que no son buenos para el Reino, jamás lo entenderías
-. Claro... entonces ¿que harías si alguien importante para ti cometeria algún acto que tu Rey no tolera? ¿Que harías tu en esa situación?
El Rostro sorprendido de Félix hace que Milo lo observara incredulo. Felix con su mirada perdida y fija aprieta de pronto las rejas de metal que separan a Milo de el, Pareciera que ha recordado algo que le afecta personalmente. Pero el vuelve en si con una cara enfurecida, se enoja tanto que le dice a sus soldados que prepararan el Cadalso para una Ejecución en guillotina. luego Felix se acerca a la celda un poco más y dice
-. Si no fuera por el rey, actualmente nisiquiera tendría que usar la guillotina o alguna otra forma para matarte, solo mis manos me bastarían, ¡Infeliz!
Milo solo sonríe un poco y luego se levanta, camina tambaleándose un poco y se para justo enfrente de el quedando solo como frontera las rejas de la celda
-. Pareces de esos... ¿como se decia? Ah ya, ¿perro ladrador, poco mordedor?
Dice de una manera débil pero provocativa a la vez, Felix explota de furia y golpea las rejas intentando asustarle, pero Milo ni se inmuta
-. ¡Te juro que!...
Felix se enfurece y se va sin terminar de hablar, luego levanta las manos cuando pasa entre sus soldados dando señal a que le siguieran. suben las escaleras y se cierran las puertas, Milo lentamente se sienta en el suelo y se queda ahí tirado en el suelo viendo la paredes
-. Que sensación mas rara.. el saber que hoy no es el día que muera
De pronto una voz pesada resuena por el calabozo
-. ¿Raro?
Rie con catarro y borracho desde la oscuridad un hombre con ropa sucias y desgastada
-. Raro es que llevo tantas semanas aquí que ya le digo buenos dias al calabozo, y cada mañana me contesta una voz " tranquilo hoy tampoco saldrás"
Termina con una toz seca, Milo suelta una leve risa ante sus palabras
-. ¿Como haces para estar borracho todos los dias si casi y te traen un pan?
-. ¿Yo borracho? No no nooo, yo estoy bien sobrio primo
Dice con palabras entorpecidas y pesada para luego hacer una pausa
-. Vez la unica rejilla que tienes alli arriba?
Pregunta el borracho con el mismo tono, Milo no contesta simplemente observa la rejilla pequeña
-. De vez en cuando mi esposa me trae cerveza de mi rejilla, sabe que no puedo vivir sin... Hic!
El hipo corta la frase sin terminar para después balbucear palabras intendibles para el oido humano hasta que de pronto se queda dormido. Milo ante sus ronquidos simplemente se ríe
-. Incluso así en ese estado, tienes a alguien que se preocupan por ti, eres afortunado, de cierta manera...
-Volviendo del flash back-
-. Como bien saben la mayoría. Este muchacho empezó a robar en los alrededores del reino, un acto que no se tolera en absoluto, solo eso merecía condena de años en el calabozo. Pero no bastaba con eso pues también enfrento e hirió a varios de mis soldados, una ofensa hacia lo sagrado, quienes protegen nuestro hogar, no importa quien ose levantar una mano hacia nuestros guerreros, la condena será la muerte
Edward con su palma abierta señala a Milo mientras aun veía al publico
-. Hoy se demostrara que todo esto no es simplemente palabrería, y él será quien sea el referente de esta regla ya impuesta
La multitud se alborota y emociona, pues muchos pueblerinos están de acuerdo con las reglas y decisiones del rey. De mientras La princesa con una cara preocupada habla con su madre a susurros
-. No crees que sea algo demasiado cruel? No creo que sea algo tan atroz como para condenarlo a... muerte mamá
-. Tendrás que aceptarlo, ya sabes que si tu padre decide algo, jamás cambiara de parecer
-. Es que... a mi me parece que solo es una excusa para
Su madre la interrumpe antes de terminar su frase
-. ¡Leah! ¿Estas cuestionando las desiciones de tu padre? ¿No te es suficiente el haberte escabullido al calabozo? Recuerda que no te es permitido salir de tu habitación estas aquí porque tu padre así lo quiso, para mostrarle al pueblo lo importante que es esto
Leah ante las palabras de su madre queda cabizbajo, pero a la vez pensaba
-. Porque... porque siento que no debería de dejar que esta situación fluya...
Leah observa a Milo con su rostro llena de preocupación
-. Porque tengo la sensación de que no debería morir?...
Edward se acerca hacia Milo y le hace una pregunta en voz alta
-. ¡¿Algunas últimas palabras?!
El silencio reinaba, solo el sonido del viento soplando las banderas del reino se escuchaba, hasta que Milo decide hablar
-. No tengo a quien darle mis últimas palabras, procedan con la ejecución
Dice Milo tranquilo, ante eso Felix hace un gesto de disgusto por un segundo. Edward acepta su declaración y baja del cadalso para posicionarse frente a Leah e Isabella
-. En ese caso...
Edward levanta su mano apuntando el cielo con autoridad
-. ¡Te doy permiso para ejecutarlo ahora!
La mano de Edward baja con brusquedad, dando así la señal de la ejecución de Milo.