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Capitulo 9: La hermana de la muerta

Mi Hermosa Tragedia · por Jerova · 05 de septiembre de 2026

 

Vi su cabello, no era tan sedoso como la de Lucia.
Vi su piel blanca, pero no era Lucia.
Vi sus ojos penetrantes, casi como si mirara nuestra alma.
Definitivamente no es Lucia

--¿Quién se supone que eres tú?

--Vaya, no sabía que tenías amigos pervertidos, Cobija.

La brisa del viento que llegaba desde la ventana dio un ambiente frio como todo lo que ella parecía representar

--¡Cobi! ¿Qué es esto? Ella no es Lucia.

--Claro que si lo es...-- se aparta, yendo a por las mesas mas lejanas –A por ellos... tigre... Pero sin ruido porfa...

--¡Espera, Cobi!— Cuando la agarre ya estaba dormida, no reaccionaba.

Ella me tendió una trampa. Hubo un momento donde quise despertarla a la fuerza. Hasta quería ahorcarla por haberme engañado de esa forma. Me hecho perder mi tiempo.

La había agarrado del cabello, con el fin de alzarle la cabeza.

--¿Qué piensas hacer con Cobi? Maldito enfermo.

Esa vil copia me reclamo. Me vi obligado a soltar el pelo de Cobi.

Mis dedos estaban sudorosos y temblando. La agarre con fuerza pero aun así no podía parar de temblar.

--Creo que no respondiste a mi pregunta ¿QUIEN ERES TU?

--No tengo el deber de hacerlo.

--¡Una mujer tan inútil no puede decir algo tan sim!— Ella giro la cabeza evitándome la mirada.

Al otro lado de la ventana se veían niños, jugando y riendo. Niños bailaban encima de las flores, pisándola sin querer por estar divirtiéndose.

Los niños eran de la primaria, de la misma escuela.

--Ya te lo dije, no tengo por qué repetírtelo.

--¿Qué?

--Ahora lárgate, antes de que los niños se vayan de allí.

--No me puedo ir aun, no eres Lucia pero la conoces ¿son amigas? Entonces ¿Sabes donde—

--Cállate, ¿Quién carajos te dijo que somos amigas?

Ya estaba cansado de tanto discutir, solo perdía mi tiempo en defender mi posición.

--Ah... perdón por suponer. Me precipite demasiado...

Ella se quedo callada.

--Me marchare cuando me digas donde esta ella y listo.

Ella se quedó callada.

--¿Me escuchaste? Solo quiero saber dónde está ella.

--Dime, ¿acaso eres su novio?

--¿Yo? ¿Su novio?

Ella se queda callada

--¡Eso jamás!, ella solo es mi amiga. Solo quiero hablar con ella.

--¿Entonces por qué tan desesperado?

--De-de-¿De qué hablas?

--Un hombre tan desesperado solo da asco. Y así quiere estar con esa basura...

Mis ojos se abrieron completamente, molesto, harto, irritado, casi explotando. Sentía como esos niños se burlaban de mí. Sentía otra vez ese desprecio hacia mí.

Camine dirección hacia ella, con una silla en mi mano. Me senté solo cerca de ella. Le agarre de su vestido de maid pero...

¿Sentía mi mano húmeda? No... era más que húmeda, estaba mojada. Se llenaba cada vez más.

Cuando vi su cara, ella no estaba molesta, solo estaba aguantándose las lágrimas al frente de alguien.

Ella sostuvo mi mano, la apretaba con fuerza.
--¿Quién te dio el derecho... de mirarme?

Seguí apretando fuerte su ropa, pero esa mirada tan seria me decía muchas cosas más que simple molestia.

--¿Y así se supone que tratas a las mujeres? Pobre de Lucia

Ella intento alejar mi mano de su cuerpo. Cedi mi fuerza y la solté. Tal vez por molestia o por vergüenza.

--No sabía que... estabas así... Te pido... bueno... eso.

Se queda callada solo para mover su silla, dándome la espalda.

--Eso no importa... ¿Quieres saber dónde esta esa mujer?

--Si, pero...

--Esta bien, ella antes dijo que estaría en el baño. Luego se ira al tercer piso a buscar a alguien.

--¿Tercer piso?

--Si. Espero no estés sordo, no pienso repetirlo—Ella empezó a jugar con su cabello, enredándolo en su dedo.

--Ya te puedes ir, pervertido.

--Te lo agradezco, pero ¿Por qué hablas como si despreciaras a—

--Te he dicho que ya te puedes ir—No podía mirarla pero hablaba con una voz un poco mas ronca que antes, casi como si se estuviera quebrando.

La quise tocar el hombro para preguntarle por más pero, seguramente me dirá que me vaya y se pondrá peor.

Estas dos mujeres me llenan de dudas. Es una pena que ambas estén inhabilitadas.

Me levante sin decir nada. Y fui camino a la salida.

Lo niños reían más fuerte por alguna razón, estaban destrozando las flores con sus propias manos.

Que molestos son a veces algunos niños...

No saben lo que hacen y todo es divertido, no saben que es lo bueno y que es lo malo.

Precisamente porque no saben eso hay que ayudarlos.

Las carcajadas fueron más intensas. Sentía incluso de como mis oídos palpitaban.

--A ver... ¿De qué tanto se ríen esos niños?

Cuando gire... vi a los niños haciendo polvo el trabajo de una niña, la niña intentaba pararlos. Sin embargo, era obstruida por otros. La niña lloraba, demasiado.

--Ayuda...

--¿Por qué... siempre me confunden... con Lucia...?

¿Por qué siempre tiene que pasar esto? Es muy molesto ¿No lo crees?

--¿Por qué parece... que nadie me busca a mi...?

La niña dejo de querer salvar a la planta y se sentó... simplemente... solo... a llorar.

Y por mas bueno que seas no puedes hacer nada si es que todo esta en tu contra.

--¿Por qué... no... simplemente... se mueren todos...?

--Eso... ¿Eso no se supone que es obvio?

Esa niña llorando por una perdida inevitable e irreversible. Me hizo recordar a las palabras de un niño del pasado.

--Pensaba que ya te habías ido— al instante se seco las lagrimas esa mujer –Pero... no se a que te refieres.

--Si mueren todos ¿A quien vas a culpar?

--¿Culpar? No te culpo de nada... por favor... márchate.

--Entonces... ¿Por qué sufres?

Aun agarrando la manilla de la puerta a punto de irme no pude dar el paso de la salida.

Solo cerré la puerta, no quería abandonar a una persona sufriendo sola solo por un berrinche mío.

--¿Sufrir? Yo no sufro... Soy una mujer mas fuerte de lo que... tu crees.

Y a pesar de ello, su voz es contenida y cada vez mas chillona.

--¿Entonces por qué lloras?

La voz de la chica se aligero un poco.
--Eso... no te incumbe.

--Es cierto no me incumbe. Pero aun así no quiero que estes sola.

--¿Y quién te dijo que quiero tu compañía?

--Alguien, que... lamentablemente, ya está muerta.

Me volví a sentar en la silla. Aunque ella seguía evitándome la mirada, al menos no me daba la espalda esta vez.

--Todos perdemos muchas cosas que amamos ¿no crees?

--Eso no te lo niego. Pero tus ojos, aun siguen brillando levemente. No estas muerta.

Ella se queda callada.

--Había escuchado de parte de Cobi que la estabas pasando mal. Normalmente hubiera intentado ayudarte a la primera en verte, pero... me obcequé en... Bueno, esa persona.

--¿Y ahora quieres un aplauso?

--Pues mira que no vendría mal de parte tuya—Su cara paso a una mas rígida mirándome fijamente. –Peeeeeeero te aseguro que los aplausos no son necesarios para estar acá contigo.

--¿Entonces lo haces porque te gusto?

--No... si fuera así también hubiera ido rápido a por ti.

--Lo haces por pena entonces—Ella se marco una voz mas severa, forzando autoridad.

--Porque tu no eres agresiva porque si. Es porque tu perdiste a tu hermana.

Ella dejo de evitarme la mirada y paso a intentar de verme solo de reojo.

–Bueno, no puedo asegurar lo primero pero, te entiendo muy bien la perdida de un ser querido.

--Cállate...--susurro ella

--Te sentirás mal a la semana, tal vez hasta peor te podrás a los meses. La muerte es humana

--Cállate— hablo un poco mas fuerte.

--Lo humano, lleno de errores, lleno de dolor... ¡Aun así es hermoso! Sabrás que descansara en paz y nunca morirá porque tu lo recordaras.

--¡CALLATE!

Ella grito tan fuerte que me aturdió. De la rabia contenida ella me dio una cachetada que me callo al instante.

--¿Quién...? ¡Quién diablos eres tú! Diría que eres un animal, pero... ¡Hasta un animal apreciaría más la vida que tú!

--Pero yo si quería...

--Lo que tu querías es burlarte de mi... ¡Acaso viste a mi hermana! ¡cómo la encontramos!

--Yo vi a mi madre ahorcada en su cuarto...-- Susurre

--Y aun así, ella me dijo que volvería... ¡después de salir con su novio!

--Y mi tía murió poco después de decir que me acompañará en el primer día en la universidad...

--¡Y lo único que encontramos fue una pierna suya!

--¿Pierna? ¿Una pierna oscura por abajo y pálida por arriba?

Ella me dio otra cachetada. Esta vez fue más dura que la anterior.

Ella quiso lanzarme después un golpe con el puño.

Aun así sabiendo que dolería cerré mis ojos con una falsa valentía. Pero ella se detuvo. No cabe duda de que eras su hermana...

Ella se fue camino a la salida.

--Pensándolo bien... no deberían de morir todos. Tuviste razón. El único que debe de morirse... solo serias tú, con ese coche de hace un mes.

Apunto de cerrar la puerta, vi la silueta de alguien desconocido.

Un hombre con capucha paso al ella mirarme una ultima vez.

--¡Espera!

--¿Espera? Ah, cierto. Mi nombre... no es Sofia, no es Lucia, y mucho menos Prusia. Es Yorita. Acuérdate muy bien de eso en toda tu supuesta vivencia en tu mente.

--Maldito idiota...--susurro ella al final.

Ella cerró la puerta, pasaron como 2 minutos que yo haya mirado al mismo. Esperaba que volviera, creo.

--Cobi ¿Hasta qué parte escuchaste?

Ella, desde el fondo, empezó a levantar la cabeza, parecía ya haber perdido el sueño casi por completo.

--¿Cómo sabias que estaba escuchando?

--Simple suposición.

Ella se acerca lentamente. Aunque sus piernas parecían temblar, se sostenía de las mesas para continuar.

--Cobi... piensas... que soy un monstruo.

Estaba apenado y sentía que sobraba yo al estar acá.

Ella se acerco por completo hacia mi, extendía su mano por mi cabeza. Por un momento pensé que ella me daría unas caricias así que acerque mi cabeza en pena.

--Toma— Me dio un golpe en toda la cabeza.

--¡Ey, que te pasa!

--¡Eres un tonto!

--¡Si lo sé, pero no era necesario el golpe para entenderlo!

--Ah... Eres tonto, si... pero una... buena persona... Gracias, jiji.

--Gracias... supongo.

--¿Pastelito? Es el ultimo que me queda.

Agarre el pastel, me lo comí junto a ella. Viendo como al fin vino una maestra de pelo castaño ayudando a la niña.

Todos los niños se marcharon. Aunque el daño ya estuvo hecho, evitaron que fuera peor.

--Ey, Cobi.

--Si... dígame.

--¿Cuántos años tienes?

--Pues... tengo 14 años ¿Y tu?

--16 ¿Qué hora es? No tengo batería en mi teléfono.

--Las 4:30.

--¿Tan tarde? Deberia de irme rápido.

--Espera...-- Me agarrò de la manga. –Podrias... ¿quedarte un poco mas?

¿Y ahora por que te comportas así?

--Lo siento Cobi, ya sabes a quien estoy buscando. Pero... ¿Y si te lo compenso despues?

Ella siguio agarrándome por un buen tiempo hasta que al fin lo acepto.

--Esta bien, jiji. Ve a por Lucia.

Cobi me alzo la mano, risueña. Mientras, uno de los niños de afuera también alzo la mano. Y al fin cerre la puerta.

¡COMO ES POSIBLE QUE HACIENDO ESTO ME DEMORE 20 MINUTOS!

Fui caminando con lentitud hacia el patio, vi el aposte con rayas azules, sentía como se escuchaba la música, como bailaban. Y hasta... ¿algunos de segundo viendo que hay debajo de los vestidos? Ah... bueno... tengo que subir las escaleras.

Si esta en el tercer piso significa que estuvo en los de quinto o segundo.

Empezare con quinto, después de todo... es donde yo curso.

Subiendo los últimos escalones del tercer piso eran molestos, ya estaban cansadas mis piernas y mi cabeza la sentía caliente por lo que paso.

De pronto una chica bajó, me la tope. Me golpee frente a frente. Ella se cayó, tenía el característico vestido de maid, solo que con algunos listones rozados de decoración.

--Oye idiota ten mas...-- ella se entrecorto lo que iba a decir.

--¿Idiota? Ya van 4 mujeres que me insultan hoy. Pero perdón, ya me voy.

Y cuando levante la mirada, para verla su cara...

Evitando la mirada, pero no era la chica anterior. Hasta estaba avergonzada por la situación.

Era bajita...

Su cuerpo era el mismo...

La piel de sus manos junto a su cara era blanca y... si estaba brillando.

No podía evitar mi sonrisa, una sonrisa que antes ni en broma le hubiera dado antes.

--Al fin te encontré...

LUCIA

(OTRA VEZH ME PASHE)

 

Nota del autor: Personaje guía para crear a Yorita (por si alguna vez quiero hacer un comic).

Ella cerró la puerta, pasaron como 2 minutos que yo haya mirado al mismo

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