En un desván de algún lugar olvidado, donde varios instrumentos de arte estaban almacenados. Una mujer madura y algo anciana sentada en una cama contaba un cuento muy gustosa. Dándole emoción a su lectura le narraba a una niña de cinco años que escuchaba muy emocionada con los ojos muy abiertos como su boca.
“...Y el espíritu de los sueños…. Aquel espíritu que portaba la alegría, se preparó para la batalla. Con todo los sacrificios y sueños que mantenía en el corazón, venció al temible demonio que traía las pesadillas a la tierra. El espíritu de los sueños lo selló para siempre con el mismo daño y poder con el que había atormentado a los seres humanos. Y así, el espíritu de los sueños castigó al monstruo liberando a los niños que había atormentado, y en ellos la alegría volvió a sus rostros.
—¡Y….! —exclamó la niña.
— Y…. Nuestro héroe después liberó a todas las personas de la tierra que habían sido dormidas y engañadas por aquel monstruo llevando a los niños rescatados hacia sus padres. El espíritu de los sueños al ver que la gente volvía en sí y los seres humanos despertaban, se despidió de ellos muy contento. Cuando la gente despertó recordaban que algo había sucedido, que algo había pasado en la tierra y alguien los había ayudado, pero así como todo sueño sucede, su recuerdo y su heroísmo se desvaneció. Y es que para él no era el poder ni la magia de los sueños quien hacía hacer felices a los niños y a la gente, si no que había nacido para proteger y velar por todos los sueños más puros de las personas que se encomendaban y se esforzaban en la tierra, para hacer el bien y la justicia de Dios en el mundo. Y…. Por eso fue llamado por el cielo… El hacedor de sueños.
La niña se quedó muy extasiada y emocionada de lo que escuchaba, la anciana cerró el libro muy sonriente, ella miró el rostro de la niña y sus ojos parecían brillar en la oscuridad.
—¡Y qué más!
—Bueno… el espíritu de los sueños se fue a su casa, se echó en su cama y se durmió. Tenía mucho sueño y ¡Fin!
Dijo la anciana riéndose de lo que dijo.
—¿¡Eh!? ¿Fin? ¿Se terminó ya?
—Si, y ahora creo que una niña también debe ir ya a dormir.
—Pero… pero abuela. ¿Y qué pasó con ese espíritu de los sueños al día siguiente? ¿Qué hizo cuando salió el sol?
Dijo la niña mientras la abuela levantaba el cobertor de la cama y la tapaba.
—Supongo… que siguió ayudando a la gente, que tenía problemas y haciendo más sueños. Y ahora él… te invita a descansar.
—¡Ohhh! ¡ya ves abuela! ¡Tú sabes lo que pasó después! ¡Abuela sigue contando la historia que ocurrió! ¡por favor! —dijo la niña enderezandose de la cama emocionada.
—¡Luz! Jajaja. ¿¡Qué ocurrió!? No mi niña, es solo un cuento. Una historia más para remarcar valores.
—¿¡un cuento!? —dijo ella destapándose el cobertor y saliendo de la cama— ¡Pero! ¿Por qué el espíritu de los sueños haría tanto sacrificio para algo que sería un cuento?
La abuela sonrió cándidamente a la voz infantil pero determinante de la niña.
—¡Ay Luz!, es un cuento de fantasía. El espíritu de los sueños ni esas cosas mágicas existen en esta realidad. Es pura fantasía, no existe. El cuento usa la fantasía para dar énfasis en algo importante, en un valor.
—¡Abuela! Nadie se sacrificaría por algo que no existe.
—El espíritu de los sueños, no existe Luz. Solo es una invención ficticia.
La niña se quedó quieta y algo confundida, ella abrió y volvió a abrir los ojos.
—Pero, abuela… yo he dibujado, pintado y hecho muñecos de plastilina, y hasta creé una canción con la flauta. Mira abuelita, mira lo que he hecho.
Dijo la niña cogiendo un dibujo y dándole a la anciana. La mujer lo cogió y lo miró y vio que había un dibujo infantil garabateado, dando entender que era el espíritu de los sueños ayudando a la gente.
—Luz… Está bonito. Pero es solo una historia de ficción, no existe. Y el cuento es para mover un valor hermoso, hacer el bien y proteger a los demás del mal.
—¿No existe?
—Así es.
—....Y es para hacer el bien y proteger a los demás del mal. —dijo la niña al final sentida y confundida.
—Si, así es Luz. Solo es eso.
La niña se quedó en silencio y en su rostro una tristeza le invadió.
La abuela se fijó en ella, y viendo que ella en silencio una lágrima resbalaba.
Se levantó y le abrazó un poco sentida.
—Luz, hijita mia. No llores, ven aquí. Mañana en la mañana antes del viaje de mudanza te compraré un delicioso helado de vainilla que tanto te gusta.
Pero la niña en silencio lloraba desconsoladamente y no dijo nada, simplemente se secaba las lágrimas con su mano.
—Y cuando lleguemos a Ciudad Azul, nuestro futuro barrio, allí te prometo que iremos a pasear por esa gran y bonita ciudad ¿Te parece?
—Sssi, abuelita.
—Entonces, pidámosle a Dios que bendiga y nos acompañe.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. —dijo la anciana cogiendo la mano de la niña haciendo la señal de la cruz— Dios que estás en los cielos, aquí tu pequeña hija Luz y yo, te pido que nos bendigas y protejas en la nueva vida que vamos a tener las dos. Danos la fuerza y vitalidad para hacer todo bien para tu santo nombre.
Te damos gracias por todo el tiempo que vivimos aquí, de las cosas que vivimos los tres aquí. De las cosas y momentos más bellos, me llevo Señor mío en el corazón.
Te pido que lo tengas en tu santa misericordia, y ruego por su alma en el más allá.
Te pido que bendigas a mi hija Luz, ayudala y protegela en esta nueva vida que vamos a tener juntas.
Luz… ¿Quieres decirle algo a Dios? Dile lo que brote de tu corazón.
—Si…
—Dilo
—¿porque a él le gusta estar tan invisible a la gente? —dijo la niña secándose las lágrimas.
—¿Eh?
—Abuela, quisiera verlo. Incluso la historia del espíritu de los sueños, siempre habla de Dios. Y es una historia que no existe… ¿Dónde está Dios? ¿cómo puedo verlo?
La anciana se quedó pensativa por un momento mirándola.
—Luz, Dios está en…
—¿Y dónde está el cielo? ¿en qué parte del cielo donde están las nubes está? ¿¡Dónde se encuentra!? ¿Cómo puedo ir allá, abuelita? abuelita.
—A ver Luz, para empezar…
— ¿¡Dios existe o no existe abuelita!? —Dijo la niña algo triste y curiosa— Porque… si el espíritu de los sueños que no se puede ver no existe, y Dios que también es espíritu y que no se puede ver… Estoy algo confusa abuelita.
…
La niña se quedó viéndola y con los ojos llenos de lágrimas. La anciana sonrió.
—Hija mía, Dios si existe. La historia del espíritu de los sueños no, es solo una leyenda imaginaria hecha por manos humanas, para forjar un valor y una enseñanza. En cambio Dios, es un ser vivo que es invisible a nuestros ojos. Solo se puede ver a Dios en el corazón. Si uno tiene fe.
—¿fe?
—Si, creer en él. Creer aunque no lo puedas percibir con tus sentidos humanos. Tus ojos, tus oídos, tu boca, tus orejas y tu piel. Si tu crees en él, él se revelara poco a poco en ti en lo más profundo de tu corazón.
—¿Así?
—Si, si tu le pides que quieres conocerlo. Él hará un gran milagro contigo dentro de ti, ya que él es espíritu y se mueve por esa naturaleza. Nosotros también tenemos un espíritu y es allí donde él se conecta contigo. Que también es invisible a nuestros propios ojos. Entonces puedes pedirlo ahora para que lo puedas conocer.
—¡Ohhhh! ¿tenemos un espíritu invisible como el?
—Si
—¡Ohhhhh! ¿como el espíritu de los sueños que no existe?
—Mmm… jaja… se podría decir de una manera ficticia, que si.
—Si existe… y es invisible. ¡Entonces le pediré para verlo para poder hablar con él!
—Si…
—¿Pero cuándo será? ¿cuando se que puedo yo hablar con el? O ¿Él me hablara a mí cuando pueda?
—Luz él te escucha siempre. Y es más, ahora mismo nos está escuchando a ambas hablar de él. Si tu solo tienes fe. La fe, es la llave para conocer a Dios.
—¡Ohhh la fe!
—¿Qué quieres pedirle a Dios Luz? Pídele lo que guarda tu corazón.
—¡Ahhh! ¿en serio?
—Si, y él lo hará por ti. Recuerda que es Dios y Él todo lo puede hacer, nada le es imposible. ¡El hará un gran milagro si le pides conocerlo!
—¡Abuela! entonces…. él es como un gran mago muy poderoso ¡El lo puede hacer todo y nada le es imposible! ¡Y me está escuchando!
—¿mago, magia? Jajaja. ¡Claro que no Luz!. ¡Él es Dios! El no necesita de poderes, ni magia ni nada por el estilo. Él es el autor de toda potencia y poder de toda la creación. Incluso El no necesita de ningún poder creado por él para crear lo que él le plazca.
—¡Ohhh! Crear…
—Él hizo el mar, la tierra y las estrellas. Y todo lo que vemos y lo que no podemos ver, ni sentir incluso. Todo es suyo.
—¡Guauu! el mar y las estrellas. Él es como un creador de todo… es como un artista.
—Si así es Luz, ÉL es el artista supremo, creador de todas las cosas. Y tiene poder sobre la vida y la muerte. Por eso tu abuelo está vivo, ¿por qué? porque es su criatura. ¡Nada le es imposible!
—¡¿Entonces?! ¿El puede dar vida a quien sea y hasta crearlo?
—Si, mas o menos lo estás entendiendo bien Luz
—¿cómo lo dibuja? ¿cómo lo hace?
—¡Si!... ¿eh?. Luz, él es Dios. Y no necesita de dibujos para crear, si no. Su santa voluntad.
—Santa voluntad, fe. ¡Oh!. Abuela… entonces…—dijo la niña naciendole algo en el corazón y alegrando su rostro— él puede hacer todo lo que piense. Es decir…. Puede hacer que… ¡un deseo se vuelva realidad.!
—¿¡Cómo!? jajaja. Luz… yo te amo, pero Dios te ama mucho más e infinitamente. —dijo la anciana abrazándola y dándole un beso en la frente, la hizo sentar en la cama— En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amen. ¡A dormir! Mañana va a ser un día ajetreado, así que mejor descansa ya.
Exclamó la anciana, dándole su peluche que tanto le gustaba, que era un león.
—Está bien abuela, ya me dio sueño —dijo la niña bostezando metiéndose en la cama junto con su peluche.
—Buenas noches luz, descansa mi amor.
—Tú también abuelita, descansa.
Dijo la niña sonriente.
La abuela apagó la lámpara que estaba encendida y todo quedó en oscuridad, salvo la ventana que estaba abierta.
La anciana sonrió y acarició a la niña, se sacó los anteojos y a su lado permaneció descansando recordando lo que habían conversado y se quedó dormida.
Pero, la niña estando muy quieta en la cama, abrió los ojos de nuevo. Y muy movida dentro de ella, escucho los ronquidos de su abuela que dormía a su costado.
Luz, se levantó sigilosamente de la cama. Y fue muy discreta al levantarse. El peluche de león que tenía cayó al suelo, pero ella ya levantada, miro que una luz de luna muy bella caía por la ventana y fue hacia allá.
Al llegar, la luz de la luna bañó sus cabellos rubios y mirando absorta como emocionada a la luna, sus ojos quedaron clavados en aquel astro lunar.
Ciertamente una extraña iluminación como el arco iris le rodeaba a aquel cuerpo celeste y la niña entregada a lo que su alma le decía, sus ojos celureos reflejando aquella luz le hablo.
—Dios… si tú existes… tengo un deseo…. Yo quiero ser….