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EL ESCANDALOSO CASTIGO DE FEME A LA COTILLERA ABBY O CUÁNTAS BOCAS PUEDO ABRIRTE HASTA QUE EMPIECES A CALLAR (4)

Lecturas sibilinas a un Saturno nuevo · por Roberto Chu Maravi · 17 de septiembre de 2026

ÚLTIMA OPORTUNIDAD...

 

 

La calma externa terminó contagiando a Abby quien volvió a sentirse segura. Y así caminó por el pasillo, ahí donde sus amigas reían, donde la miraban, la llamaban. La querían solo para ellas... Sin embargo, en el camino vio a Henrietta Bowers con su hermano, lo llevaba de la mano, y eso gatillo en la chismosa un breve recuerdo... Olvídalo. Dudó al principio. Déjalo. Tenía a sus amigas de vuelta. Le bastaba eso. ¿No es así? Abby se acercó con las palabras aún resonando en su cabeza:

«Abby Hills ha sido una perra con Henrietta».

«Abby ha hablado mal del hermano con síndrome de Down de Henrietta».

—Esa maldita —murmuró y dio un paso en su última oportunidad—. Oye, oye… ¿qué hiciste? Fuiste tú, ¿verdad? ¿Qué fue? ¿Alguna droga? Maldita drogadicta.

Mientras Henrietta giraba el cuerpo; Abby levantaba el brazo con la intención de meterle una bofetada. Bastó una sonrisa de oreja a oreja de Bowers para detenerla.

La dejó ahí, frente a ella: estática.

—Vamos, Charlie. Vamos a casita —dijo Henrietta, y siguió caminando sin prestar más atención a su abusadora.

Y en ese instante, desde algún lado, un rumor sentencioso atravesó el aire:

—Toda la escuela de Ridgeview ha descuartizado a Abby Hills.

La cotillera sintió su cuerpo volverse viento, ondas, palabras sin linealidad que se deshilaban poco a poco... Giró la cabeza y vio a sus amigas, Verónica y Luciana, con lágrimas de congoja cayendo desde los ojos. ¡Y esas ropas ensangrentadas!, como las del profesor Henry: con la camisa manchada, quieto entre los demás. Porque algo había cambiado. Ella lo sabía. Lo escuchó... desde lo que quedaba de cabeza:

—¿Cuántas bocas tuve que abrirte hasta que callaras?

Abby se tiró al piso. Su humanidad se rendía al viento. A los murmullos. Lloró. Intentó recomponerse, pero otra frase ya estaba en circulación...

—¡Abby Hills copió en el examen de... —y todo su ser fue inhalado y exhalado por la boca de la chica que arrojó la frase al pasillo—... matemáticas! La oración llegó a su punto y Abby se deshizo más y más. Fragmentada. Rota por el sonido. Descuartizada en músculos y piel lanzados al aire en forma de espiral mientras el dolor se hacía uno con su existencia nerviosa.                    

—¡Abby Hills es una perra! — desde el primer piso y sus alrededores.

Sus órganos empezaron a dividirse. Una parte quedó suspendida en el pasillo, otra se estiró hacia el estacionamiento, otra hacia el baño. Venas, piel, intestinos, todo extendido, alargándose, repartido, y las voces seguían apareciendo en distintos puntos de la escuela.

—¿Cuántas bocas se han necesitado para callar a Abby Hills, hermanito? —sonó desde la salida trasera de la secundaria.

Ni respirar ni gritar le fueron opción; mientras más lejos se desplazaban los habladores más se estiraban sus cuerdas vocales, tensadas entre paredes, puertas, baldosas... Hasta que, desde el otro lado de la escuela, sonó la voz del hermano de Henrietta:

—¿Quién es Abby Hills? ¿Por qué hablan mal de Abby Hills? —preguntó con inocencia.

Y varios gritos respondieron desde toda la periferia del edificio, multiplicados:

 

                        Abby hills es una

                Abby hills es una Abby hills es una

 Abby hills es una Abby hills es una Abby hills es una

Abby hills es una Abby hills es una Abby hills es una Abby    Abby hills es una Abby hills es una Abby hills es una Abby hills  Abby hills es una Abby hills es una Abby hills es una Abby es una Abby Hills es una

     Abby hills es una Abby hills es una Abby hills es una

           Abby hills es una Abby es una Abby hills es una

                       Abby hills es una

                       Abby hills es una

               Abby hills es una Abby

             Abby hills es una Abby hills

          Abby hills es una Abby hills es A

             Abby hills es una Abby hills   Abby

                Abby hills es una Abby hills    bby

                   Abby hills es una Abby          y Hills

               Abby hills es una Abby                Hills

            Abby hills es una Abby                      ills

               Abby hills es una                             lls

                  Abby hills es una                            ls

               Abby hills es una                               es

            Abby hills es una                                   es

         Abby hills es una                            

      Abby hills es una        a                            

   Abby hills es una                                             

            Abby hills                                                

              Abby      a       a

                Hills

                 Es una

                  p

                  e

                  r

                  r

                  a

                   .

Y ahora en todos lados puedes encontrar a Abby Hills: en las aulas, en los baños, en el estacionamiento, en la garganta de otros. Como un rumor que se niega a morir. Pero al final del día... Ya sabes:

 

 

 

 

Son solo rumores, Abby Hills.

 

 

 

 

 

 

 

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