El salón del trono del Castillo de Hielo resplandecía con la luz de las antorchas, reflejada en las paredes de cristal y los suelos de mármol blanco. Lianna, ataviada con un vestido blanco que hacía juego con la nieve que caía fuera, se sentó en el trono, sintiendo el peso de la corona sobre su cabeza. A su lado, Lucas, vestido con sus elegantes sedas negras, observaba con atención a los consejeros reunidos.
"La escasez de alimentos sigue siendo un problema grave, Su Majestad", informó un consejero anciano, con la voz temblorosa.
"Las tormentas de nieve han dificultado el transporte de suministros desde las aldeas del sur".
Lianna frunció el ceño. La crisis alimentaria estaba afectando a todo el reino, y el descontento popular crecía día a día. "Debemos encontrar una solución", dijo con firmeza. "Enviaré exploradores a buscar nuevas rutas comerciales y ordenaré que se reactiven los conservatorios reales".
El consejero anciano vaciló. "Su Majestad, esas medidas son costosas y arriesgadas. Quizás deberíamos considerar otras opciones... más conservadoras".
Lucas apretó la mandíbula. "No podemos permitir que nuestro pueblo sufra", respondió con voz grave. "Actuaremos ahora".
La tensión en el salón del trono era palpable. Lianna sabía que había resistencia a sus decisiones, pero no podía permitir que la inacción pusiera en peligro a su reino.
Observó a Areth, quien permanecía en silencio, observando la escena con una expresión indescifrable. Él está detrás de esto, pensó Lianna, pero no está mostrando sus cartas.
Esa noche, en sus aposentos privados, Lianna se sentó junto a la ventana, observando la nieve que caía. Lucas se acercó a ella y le rodeó los hombros con un brazo.
"No dejes que te afecte", dijo con voz suave. "Estamos juntos en esto".
Lianna se apoyó en él, sintiendo el calor de su cuerpo. "Lo sé", respondió. "Pero siento que hay algo más, algo oscuro, que se oculta en las sombras. Siento que alguien está manipulando a los consejeros, sembrando dudas y miedo".
De repente, un aullido resonó en el pasillo. El lobo de Lucas, su fiel compañero, corrió hacia la puerta, gruñendo.
"¿Qué ocurre?", preguntó Lianna, con el corazón latiendo con fuerza.
Lucas abrió la puerta y el lobo se lanzó hacia él, lamiéndole la mano. Luego, el animal se giró y miró fijamente a Lianna, con los ojos llenos de advertencia.
"Siente algo", dijo Lucas, con voz grave. "Algo peligroso".
En ese momento, un escalofrío recorrió la espalda de Lianna. Sabía que el peligro se cernía sobre ellos, y que debían estar preparados para enfrentarlo. Areth está jugando un juego peligroso, pensó Lianna, y debemos descubrir sus intenciones antes de que sea demasiado tarde.