Explorar novelas

Capítulo 1 - El inicio

Elementium · por M4XIL · 31 de julio de 2026

Isla Neutra, Pueblo Ceniza

Amanecer

Las primeras luces del alba se filtraban a través de las rendijas de las casas construidas con chatarra y restos que un tranquilo mar arrastraba a la playa de un humilde muelle. El sol emergía lentamente, pintando el cielo con tonos anaranjados y rosados, pero el esplendor del amanecer no lograba ocultar la dureza de la vida en Pueblo Ceniza, un pequeño pueblo. Las olas rompían con fuerza contra las rocas, como si intentaran arrastrar consigo las historias de un duro pasado.

Maxi M4XIL, un joven de 17 años con el rostro aún marcado por el sueño se asomó a la ventana de su hogar. La brisa marina, cargada de sal y promesas rotas, se colaba por cada rendija. Sus ojos recorrieron el paisaje: un pequeño pueblo con múltiples casas, construidas con escombros y madera desgastada, formaban un mosaico que contaba historias de resiliencia y necesidad. Cada hogar tenía su propia forma de desafiar las inclemencias del tiempo, un testimonio del ingenio necesario para sobrevivir en este rincón apartado del mundo.

Maxi: "Otro gran día como el anterior, y el anterior y el anterior, espero que algo que arranque la trama pase pronto." Dijo mientras se sentaba en su cama, harto de la cotidianidad.

El aire de las calles de este pequeño pueblo estaba lleno del murmullo de las conversaciones matutinas, vecinas amistosas, niños jugando y ancianos conversando, pero en cada palabra se escuchaba el eco de un descontento palpable. Mientras que a lo lejos, las figuras de personas uniformadas de forma autoritaria se movían con una arrogancia desafiante, sus pasos resonando en el suelo como un recordatorio constante de la brecha entre ellos y los miembros de esta comunidad. Los residentes de este pueblito, atrapados entre la esperanza y la desesperación, mantenían una distancia respetuosa, conscientes de que cualquier desvío podría ser motivo de reprimenda.

Una de estas figuras de autoridad, patrullando como cada día se acercó al puesto de alimentos de un anciano. Pero fue grande su decepción al ver qué apenas habían unas cuantas frutas y verduras.

Guardia: "Pff! ¡Esto no cubre la cuota de ayer viejo de crepito!" Tomando los pocos alimentos que quedaban, el guardia los metió a un saco y se reagrupo con sus compañeros continuando su patrullaje por el resto de pequeños puestos.

Max M4XIL, gemelo y hermano mayor de Maxi, observaba desde la ventana de su habitación el marchar y actuar de estas figuras de autoridad, un brillo serio y calculador en sus ojos.

Max: "¡Tks! Estoy harto de que esos malditos guardias siempre se salgan con la suya" dijo con hartazgo en su voz.

Mientras Maxi se preparaba para el día, Max estaba atento a cada movimiento, trazando mentalmente el mapa de sus actividades. Sabía que el cambio no vendría de las promesas vacías, sino de la acción decidida.

Sabía que el cambio no vendría de las promesas vacías, sino de la acción decidida

La vida en el pueblo se deslizaba entre las sombras de una lucha diaria. Los escasos recursos eran disputados con desesperación, mientras las figuras de autoridad, en teoría encargadas de proteger al pueblo, pasaban por allí con una indiferencia arrogante. En lugar de actuar como guardianes de la paz y el orden, se habían convertido en tiranos, sus presencias dominantes marcadas por el saqueo de los magros suministros de los habitantes, así como de sus invenciones hechas con la basura llegada del mar, construidas para hacer su vida un poco menos dura.

Maxi se unió a su hermano en su vigilancia y observaba desde un rincón sombrío mientras los guardias, en su patrullaje matutino, recorrían las calles con una mezcla de desdén y superioridad. Los gritos y el estrépito de sus acciones resonaban en el aire, y Maxi, aunque era un joven un poco torpe, no podía ignorar la injusticia que se desplegaba frente a él. Una llama de rebelión ardía en sus ojos, reflejando la determinación de cambiar un orden que sólo traía opresión.

En contraste, Max aunque parecía no inmutarse por las injusticias que ocurrían a su alrededor, en su interior, el fuego de la indignación ardía con intensidad. Sabía que la situación no podía seguir así, pero tampoco podía exponerse a si mismo ni a su hermano, por lo que ideó un plan para esa misma noche.

 

Isla Neutra, A las afueras de Pueblo Ceniza

Anochecer

Esa noche, bajo el manto oscuro del cielo y con el retumbar de las olas como fondo, los hermanos M4XIL se reunieron. Junto a ellos estaba Ryuki Kagami, una amiga de la infancia, su cabello largo recogido en dos coletas que se movían con el viento nocturno. Ryuki había sufrido los mismos abusos de aquellos que decían ser policías, pero su espíritu no se había quebrado. Al igual que Maxi y Max, estaba decidida a hacer una diferencia, a resistir junto a sus viejos amigos.

Ryuki: "Oye, ¿Estás seguro de que esto funcionará?"

Maxi: "¿Cuántas veces tengo que decirlo?" Preguntó con algo de molestía en su tono "¡Ya te dije que no!"

Max procedió a dale un zape en su nuca antes de repasar una vez más el plan.

Max: "Ignóralo y escúchame a mi, el plan es simple: Tu y Maxi se van a escabullir dentro del almacén y sacaran todo lo que puedan, comida, agua, ropa, lo que sea que pueda serle de ayuda a la gente de nuestro pueblo."

Maxi: "¿Y si veo alguna arma?" pregunto levantando la mano.

Max: "No, eso no sería útil para el pueblo."

Maxi: "Sería útil para mi." Respondio levantando los hombros.

Ryuki suspiro y le tapo la boca.

Ryuki: "No te preocupes Max, yo me encargo de que no haga nada estúpido, pero, ¿Tu qué harás?"

Max: "Yo estaré a la distancia con un pequeño catalejo que le robe a un guardia hace unos días, les haré señales en caso de que algo malo pase. Tendrás que estar atenta a mi posición"

Ryuki: "Esta bien."

Max: "Comencemos, mucha suerte." Dijo antes de retirarse a su posición.

Con un plan firme en mente, los tres se preparaban para desafiar a los guardianes corruptos y devolver un poco de esperanza a su pueblo.

La noche era su aliada cuando el trío se acercó sigilosamente al cuartel de los guardias. A lo lejos, la estructura se alzaba como una especie de bodega, alejada del pueblo. Contrastaba con el decadente paisaje del pueblito, luciendo casi como un palacio en comparación. Iluminada por antorchas y custodiada por algunos de los guardias, se erguía como un símbolo de opresión para la gente del pueblo.

Maxi, con movimientos precisos y ligeros, se deslizaba entre las sombras, esquivando la mirada de los guardias con agilidad natural

Maxi, con movimientos precisos y ligeros, se deslizaba entre las sombras, esquivando la mirada de los guardias con agilidad natural. 

Maxi: "Estamos en posición, ¿Ahora qué?"

Ryuki: "Ahora debemos esperar la señal de Max para entrar sin ser vistos."

Pasaron apenas unos segundos y Maxi miro a Ryuki con una gran sonrisa.

Maxi: "Ya me aburrí, ¡Voy a entrar!" Dijo separándose con velocidad de Ryuki, corriendo del arbusto en el que se encontraban escondidos hacia el almacén.

Ryuki: "¡¿Qué haces?! ¡No! ¡Maxi! ¡Maxi!" susurro de forma fuerte casi inaudible.

Maxi se infiltró en el cuartel, sus pasos apenas audibles sobre el suelo. Sus ojos, atentos y rápidos, recorrieron el interior de la bodega, donde descubrió artículos y comida saqueados de su pueblo. Pero no solo eso; también encontró objetos de otros pueblos cercanos, como si el lugar fuera un punto de recolección de todo lo robado.

Maxi: "¡Wow!"

La sorpresa se reflejó en su rostro, pero no podía perder tiempo. Con rapidez, comenzó a recuperar los recursos que pertenecían a su pueblo, añadiendo algunos más a su botín. Movía las manos con destreza, llenando sacos de provisiones, su respiración controlada mientras su corazón latía con fuerza.

A lo lejos, Max se mantenía alerta sobre la rama de un árbol, haciendo uso de un catalejo se mantiene vigilando con ojos afilados. Su hermano menor se movía como un fantasma en la oscuridad, y él estaba preparado para intervenir en cualquier momento si las cosas se complicaban. Sus dedos tamborileaban contra la empuñadura de un cuchillo de combate qué portaba como último recurso, un reflejo inconsciente de su impaciencia contenida.

Ryuki, desde el perímetro, no perdía de vista la ventana por la que Maxi se había infiltrado. Estaba lista para asistir a su amigo si algo salía mal, manteniéndose agazapada detrás de un arbusto cercano, sus ojos oscuros centelleando con determinación. Cada músculo en su cuerpo estaba tenso, preparada para actuar al menor indicio de peligro.

Pero la operación no pasó desapercibida por completo. Un guardia que regresaba de su patrulla, su silueta contrastando con el oscuro cielo nocturno. Sus pasos se detuvieron al notar el desorden en uno de los sectores del cuartel. Su mirada se afiló con sospecha al ver el ligero caos, y lentamente se dirigió hacia donde Maxi se encontraba, sin que este se percatara de su presencia.

Max, con su catalejo en mano, se percató del peligro. Observó con creciente ansiedad cómo un guardia se dirigía hacia el interior del almacén. Ante esto, comenzó a usar el reflejo de la luna en el lente de su catalejo para hacer señas a Ryuki pero algo inesperado pasó, la luz de la luna acaba de ser opacada por una inoportuna nube que comenzó a bloquear la luz. La distancia era demasiada, y aunque intentó desesperadamente encontrar una manera de alertar a Ryuki, las sombras y la lejanía jugaron en su contra. Su corazón latía con fuerza mientras observaba cómo la situación se volvía crítica.

Dentro del cuartel, Maxi continuaba su recolección de alimentos y herramientas mientras comenzó a soltarse un poco la lengua, algo que lamentablemente era habitual en él.

Maxi: "Esto está siendo mucho más fácil de lo que pensé, los guardias en todas las historias son muy malos haciendo su trabajo, son como la P en psicología."

El sonido del saqueo y la palabrería de Maxi alertó al guardia que volvía de la patrulla, y este se acercó con cautela. Su voz resonó en la bodega, cargada de sospecha y autoridad.

Guardia: "¡¿Quién está ahí?!"

Los mechones de su cabello, de un rojo intenso, comenzaron a brillar en la oscuridad, iluminando el espacio a su alrededor con un resplandor ominoso. Se preparaba para enfrentar al intruso, sus manos listas para invocar su poder elemental.

Maxi, dándose cuenta de que su presencia había sido descubierta, se puso en guardia y trató de encubrir un poco el ruido.

Maxi: "E-eh... eeeh... O-otro gato!"

Su vago intento por no ser descubierto había fracasado y sus ojos se encontraron con los del guardia, y la tensión se hizo palpable, llenando el aire con una sensación de inminente conflicto.

Maxi, sabiendo que no tenía otra opción, decidió enfrentarse al guardia. Aunque sabía que estaba en clara desventaja, utilizó todo lo que estaba a su alrededor para bloquearlo, lanzando múltiples objetos de las estanterías. El guardia, sin mostrar piedad a pesar de que su oponente era solo un joven, teniendo una ventaja de edad y fuerza, pero sobre esta, existía una muy importante, una qué diferenciaba a las personas de este mundo. Él era un elemental de fuego.

El guardia extendió la palma de sus manos. De ellas, comenzaron a surgir llamas que se comprimieron en esferas incandescentes, lanzándolas hacia Maxi con precisión letal.

Maxi, por su parte, aprovechó su entorno para esquivar los ataques. Se movía entre las sombras, utilizando la basura y los escombros dispersos para confundir al guardia. La escasa iluminación jugaba a su favor, permitiéndole deslizarse en la oscuridad mientras buscaba una forma de contraatacar.

Guardia Elemental de Fuego: "¡Quédate quieto, sucio neutral!" Gritó el guardia, su voz cargada de desprecio mientras lanzaba más llamas controladas, intentando atrapar a Maxi.

Maxi, ágil y rápido, se movía con destreza, esquivando las llamas y usando los objetos dispersos como escudos improvisados. El enfrentamiento era desigual, pero Maxi demostraba una sorprendente habilidad para desafiar a un oponente más fuerte. Sin embargo, la ferocidad del guardia no mostraba signos de piedad, y cada movimiento de Maxi parecía acercarlo más al peligro.

Maxi: "¡Oye! ¿Y si mejor lo hablamos?" Dijo mientras comenzó a esquivar algunas bolas de fuego "Entiendo que estás que ardes para ganar más del salario mínimo, pero yo no tengo la culpa" Gira sobre sí mismo agachándose para seguir esquivando "¡Hahaha! ¡Esos fuegos artificiales ni siquiera me rozan! ¡Soy demasiado rápido, como un rayo, solo que con más estilo!" Mientras esquiva se cae por un tropiezo, pero se levantó rápidamente "Eeeh ¡E-eso no cuenta como golpe! ¡Solo estaba haciendo una demostración de esquivar como un profesional!".

Maxi: "¡Oye! ¿Y si mejor lo hablamos?" Dijo mientras comenzó a esquivar algunas bolas de fuego "Entiendo que estás que ardes para ganar más del salario mínimo, pero yo no tengo la culpa" Gira sobre sí mismo agachándose para seguir esquivando "¡Hah...

Guardia Elemental de Fuego: "¡Ya cierra la boca!" Gritó el guardia mientras elevaba el calor de su temperamento y de sus ataques.

El sonido de las llamas y el choque de los objetos resonaban en la noche, creando una sinfonía de tensión y violencia. Ryuki, al observar el brillo de las llamas desde su posición, se dio cuenta de que algo estaba pensando, algo malo. Su corazón se aceleró y con manos temblorosas, sacó un par de brazaletes de su bolsillo, en los cuales brillaban unas pequeñas piedras incrustadas. Los miró con duda, mientras su mano se posaba instintivamente sobre su cuello, oculto bajo su ropa. La decisión pesaba en su mente, mientras las llamas y el caos continuaban extendiéndose ante sus ojos.

Max, harto de la impotencia que lo consumía, emergió de su escondite y comenzó a correr hacia el cuartel. Cada paso le parecía eterno, el sonido de su respiración entrecortada mezclándose con el rugido distante de las llamas. Mientras tanto, Maxi estaba quedándose sin opciones, su cobertura se desvanecía poco a poco, y pronto se encontró acorralado contra una pared, atrapado sin salida.

El guardia lo miraba con un brillo sádico en sus ojos. Sabía que su oponente estaba acabado, y se deleitaba con la idea de aplastarlo. Con una mueca burlona, generó una bola de fuego mucho más caliente y brillante que las anteriores. Su voz resonó con un tono de burla.

Guardia Elemental de Fuego: "Mira que patético... Sin un poder elemental, no eres más que un insecto." Se rio con desprecio, listo para lanzar el ataque final.

Maxi: "¡Ha! ¡Te equivocas! ¡Es justo aquí donde algo me salva!" Un silencio pronunciado se dejó notar mientras Maxi miraba a su alrededor "¿No? ¿Nada? Ay no que mal."

Cuando la bola de fuego se disparó hacia Maxi, su destino parecía sellado. Pero, en el último momento, el fuego se detuvo en seco, arremetiendo contra una barrera invisible que de pronto resplandeció entre el guardia y su objetivo. El brillo del ataque se desvaneció un poco, revelando la figura de Ryuki, con los brazaletes brillando intensamente y un collar similar en su cuello. Su rostro estaba firme, decidido; había interceptado el ataque con su propio poder.

Los mechones de cabello rojo aparecieron entre su cabellera negra, de igual forma algunos mechones negros que ocultaban los rojos cayeron al suelo, exponiendo su verdadera identidad. Ryuki, la amiga que los gemelos siempre creyeron neutral, era en realidad una elemental de fuego.

Ryuki, la amiga que los gemelos siempre creyeron neutral, era en realidad una elemental de fuego

Maxi: "No era lo que esperaba, pero estoy satisfecho."

Max, quien ya se encontraba cerca del edificio vio el brillo por las ventanas que había provocado ese último ataque, desesperado apresuró el paso, sin el conocimiento de que Ryuki ya estaba protegiendo a su hermano.

Ryuki: "¡Suficiente!" exclamó, mientras las llamas emergían como un aura alrededor de su cuerpo y su cabello revelaba más de sus mechones rojos, los restos de su disfraz de neutral cayendo al suelo.

El guardia, con el ceño fruncido y una chispa de sorpresa en sus ojos, apenas podía creer lo que veía.

Guardia Elemental de Fuego: "¿Eres una elemental de fuego? ¿Qué estás haciendo aquí? Creí que en esta isla solo había neutrales." Murmuró, sin salir de su asombro.

Ryuki: "Eso no es de tu incumbencia. No permitiré que lastimes a mis amigos." Respondió con firmeza, su mirada clavada en el guardia con una determinación feroz.

Max llegó finalmente al lugar y entrando por la misma ventana por la que accedieron su hermano y amiga, observó la escena con incredulidad, incapaz de procesar del todo la revelación, así fue unos segundos hasta qué vio a su hermano arrodillado contra una pared, a toda velocidad se acercó a asistirlo.

Max: "¡Maxi! ¿Estás bien?"

Maxi: "Sí, Ryuki me salvó... ¿Tú sabías que era una elemental de fuego?"

Max: "No tenía idea, pero hablaremos de eso luego. Mientras venía, las luces del lugar se encendieron... vienen más guardias."

La advertencia de Max era cierta. En cuestión de segundos, la zona comenzó a llenarse de guardias, pero Ryuki, a pesar de su corta edad, demostraba una habilidad y fuerza descomunales. Con un movimiento fluido, sincronizado con las llamas que brotaban de sus manos, las piedras incrustadas en sus brazaletes y collar comenzaron a brillar con un rojo intenso.

Ryuki: "¡Ráfaga solar!" Gritó extendiendo sus manos hacia los guardias con el cuidado de no dañar a sus amigos.

Ryuki: "¡Ráfaga solar!" Gritó extendiendo sus manos hacia los guardias con el cuidado de no dañar a sus amigos

 

Con este último y poderoso movimiento, Ryuki canalizó su energía, concentrando todo su poder en una explosión de fuego que envolvió a su alrededor como una ola incandescente. La llamarada estalló, formando una barrera de fuego que lanzó a los guardias contra las paredes de la bodega, rompiendo incluso algunos muros y estantes. El impacto resonó en la noche, creando una fracción de segundo de silencio absoluto.

La atmósfera quedó cargada de calor, cenizas flotaban en el aire, y los guardias, aturdidos y heridos, yacían esparcidos por el suelo, mientras el fuego de Ryuki ardía a su alrededor con una intensidad que no dejaba duda alguna de su poder.

Max, al ver el despliegue de poder de Ryuki, no pudo evitar murmurar, casi sin darse cuenta.

Max: "Increíble..."

Ryuki permaneció firme, su collar y brazaletes comenzando a perder la intensidad de su brillo. Maxi, ya liberado del peligro, se acercó a su hermano y a Ryuki, con una sonrisa de agradecimiento en su rostro.

Maxi: "Gracias por salvarme, Ryuki. No sabíamos que podías..."

Ryuki bajó la mirada, su expresión mostrando una mezcla de vergüenza y miedo. A pesar de los años de amistad, nunca les había contado la verdad sobre su naturaleza elemental.

Ryuki: "H-hay algunas cosas que ni mis amigos más cercanos saben. Tenía mucho miedo de que, si se los decía... me tendrían miedo o me odiarían."

Maxi: "¿De qué hablas Ryuki? ¡Somos amigos! y me acabas de salvar, jamás te odiaríamos, Max tal vez un poquito."

Ante esta declaración Max se limitó a darle un zape en la cabeza a su hermano.

Ryuki levanto su vista un poco aliviada por las palabras de Maxi, sintió como si se quitará un peso de encima, acto seguido señalo los cristales que adornaban sus brazaletes y su collar.

Ryuki: "Estas piedritas, son en realidad cristales elementales. Ayudan a los elementales a generar y manipular su poder." Señaló hacia uno de los guardias inconscientes. "Ellos también tienen una, en sus placas."

Max, aún en alerta, interrumpió, impaciente.

Max: "No quiero interrumpir tu clase, Ryuki, pero aún debemos hacer algo con los guardias."

Ryuki: "Debemos quitarles sus placas y atarlos. Con eso bastará."

El trío se puso en acción de inmediato, arrancando las placas de los guardias que contenían sus cristales elementales. Sin ellos, los guardias no podrían usar sus poderes. Ryuki tomó la última placa y al observarla detenidamente, optó por guardarla en su bolsillo, podría ser útil en el futuro. Una vez despojados y atados en un rincón de la bodega, comenzaron a saquear los recursos almacenados, encontrando mucho más de lo que habían esperado.

La bodega estaba repleta de suministros, suficientes para abastecer a su pueblo durante meses. Fue una victoria más grande de lo que habían anticipado, una bocanada de esperanza en medio de la opresión constante. Sin embargo, Maxi, siempre curioso, decidió explorar un poco más en busca de algo adicional que pudiera ser útil.

Se adentró en la parte más profunda de la bodega, llegando a lo que parecía ser un despacho o sala de descanso de los guardias. Había algunos escritorios, un par de sofás y una radio. Pero su mirada se dirigió hacia un mapa que estaba en uno de los escritorios de los guardias.

El mapa mostraba cinco grandes continentes rodeando un sexto, de mayor tamaño, ubicado en el centro. Maxi lo miró con atención, notando marcas y símbolos en varios lugares de los continentes y líneas que parecían rutas de alguna especie de red de comunicación o transporte.

Maxi: "¡Oigan! ¡Miren esto!" exclamó Maxi, señalando el mapa. "¡Dibujitos!"

Ryuki se acercó, observando con atención el papel ajado

Ryuki se acercó, observando con atención el papel ajado.

Ryuki: "¿Qué es esto? ¿Son... cinco islas más?" Su voz se llenó de sorpresa mientras seguía las líneas trazadas en el mapa. "Creí que no había nada más allá del mar."

Max, con los ojos fijos en el mapa, vio más que un simple dibujo; vio una oportunidad.

Max: "Esto es lo que estábamos esperando, ¿No lo ven? En estas otras islas podríamos encontrar recursos que ayuden a nuestro pueblo. Comida, agua, materiales, cualquier cosa."

Maxi frunció el ceño, dudoso.

Maxi: "¿A poco sí?"

Max se giró hacia su hermano, su voz llena de convicción.

Max: "Podría ser, vale la pena echar un vistazo. Es la oportunidad para cambiar nuestras vidas. Piensa en ello... El mar siempre arrastra basura y chatarra a la orilla, con la que construimos cosas para tratar de mejorar nuestra calidad de vida, pero nunca nos preguntamos de dónde venía. Este mapa tiene la respuesta. Debe venir de alguna de estas islas. Podríamos dejar de depender de la basura."

Ryuki, intrigada, se inclinó hacia el mapa.

Ryuki: "¿Cuál creen que sea nuestra isla?"

Max señaló la más grande de todas ubicada en el centro del mapa.

Max: "Todas tienen nombres de elementos, excepto esta. Aquí dice se llama Isla Neutra."

Maxi añadió rápidamente.

Maxi: "¡Ey! Uno de los guardias me llamó 'sucio neutral'... Algo me dice que es esta."

Max asintió, siguiendo con su dedo algunas líneas guías dibujadas en el mapa.

Max: "La nuestra es la más grande, y al parecer el resto de islas rodean nuestra área. Eso explicaría por qué el mar siempre arrastra basura a la playa... literalmente llega de todos lados."

Maxi reflexionó, su voz bajando un poco.

Maxi: "También explica por qué los que abandonan el pueblo no vuelven. La isla es tan grande que explorarla a pie llevaría meses si es que no te mueres en el camino."

Ryuki asintió con la cabeza.

Ryuki: "Técnicamente esto más que islas parecen continentes... Las islas son grupo de tierra de menor tamaño pero aún así les llaman de esa forma, quizás sea por comodidad."

Maxi miró a sus amigos, su voz se llenó de una mezcla de emoción y temor.

Maxi: "Entonces... ¿Qué haremos?"

Max tomó aire, como si estuviera formulando un plan en su mente.

Max: "Debemos encontrar la forma de salir de aquí. Ir a una de estas islas vecinas y ver si podemos conseguir algo de ellas. Cualquier cosa para dejar de vivir en la miseria. Quiero hacer algo por nuestra gente."

Los tres se miraron, sus expresiones llenas de determinación. Sabían que su futuro estaba más allá del horizonte, que debían arriesgarlo todo para darle una nueva oportunidad a su pueblo.

La noche se cernía sobre ellos, y la brisa marina traía consigo la promesa de un futuro desconocido. Aquí comenzaba la historia de este trío, de aquellos que se atreverían a desafiar lo que siempre habían conocido. Aquí comenzaba la historia de los M4XIL, una historia de valentía, esperanza, y la búsqueda de un destino más allá del horizonte.

 

FIN Cap 1. Si te gustó, deja un voto, ayuda mucho a que Elementium crezca 💎🔥

GRACIAS POR LEER :D

Historia por: youtube.com/@M4XIL

Ilustraciones por: facebook.com/GorilaRey2 

(Cambiamos de ilustraciones a partir del cap 4)

Comenta este capítulo, guarda la novela y sigue a M4XIL en el lector de Culto de Papel. Es gratis.