La alegría con la cual el día comenzó, las risas, anécdotas y mil momentos de diversión que los iconos vivían en sus diversos modos, tal y como nube oscura entre el resplandor de la gran bola de fuego, todas las sonrisas se vieron reducidas al unísono, imposibilitando su relucir.
Grande era el mal augurio, abuelos, abuelas y ancianos lo indicaban, las madres contaban con su exacta mala espina y los jóvenes comenzaban a experimentar sus malos sentimientos por aquel extraño Sábado.
Todos los presentes del parque del centro mantenían nerviosas poses estáticas, las miradas se alternaban las unas a las otras y la sincronización de tensos corazones latir asustaba a más de uno. Tanto Taylor como Guitar compartían aquel envolvente sentimiento de miedo, observaban a sus padres asustados buscando el consuelo y calma que nada más que ellos podían otorgarles.
Súbitamente, el hermoso manto que conformaba al cielo fue teñido de una lúgubre tonalidad rojiza, provocando un masivo espanto colectivo a todo aquel que elevará su mirada hacia aquel sangriento color. Un fuerte temblor arrasó hasta el más recóndito lugar del Icon World, ambos eventos acabaron por matar toda tranquilidad que los iconos experimentaron ese mismo día, no obstante, las macabras sorpresas parecían no terminar…
Gritos, desesperados gritos comenzaron a ser oídos a las cercanías y lejanías, la desesperación se hizo presente tan sólo gran cantidad de aterrados iconos comenzaban a huir por sus vidas de un masivo número de carnívoros iconos.
Taylor— ¡¡¡Mamá, papá, por favor, vayámonos!!!— Grito desesperado al presenciar el horrendo escenario de inocentes iconos siendo alcanzados y devorados por sus atacantes.
Este aterrado grito acabó por liberar del poderoso estado de shock que ambos adultos transitaban en aquel desesperante momento.
Cubo— ¡¡¡Vuelen!!!
Portal— ¡¡¡No!!!— Señaló a los cielos como varios iconos de tal cualidad eran alcanzados por sus sanguinarios verdugos, cayendo sangrantes al suelo.
Cubo— ¡¡¡Entonces corran por favor!!!— Tomo al peli celeste por su mano para dar inicio a una desesperante huida.
Era horroroso ver cómo los primitivos iconos saltaban sedientos sobre los infortunados inocentes que no lograban huir de ellos, como en sanguinarias manadas se acercaban a los agonizantes cuerpos víctimas de sus mordidas y acababan por despedazar su carne cual hambrientos animales salvajes.
Peor era el destino de ser alcanzado y mordido por aquellos carnívoros, para acabar sucumbiendo por la letal infección que su mordida provocaba en el cuerpo de sus víctimas, acabando por alborotar, no solo sus cuerpos, también sus mentalidades e instintos.
Portal— ¡¡No puede ser que esto esté pasando!!— Expresó desesperado sin soltar a su asustado pequeño— ¡¡Los iconos se están matando!!
Sin alejarse los unos a los otros, corrían acelerados entre el gran espacio verde teñido por la sangre de miles de inocentes.
Cubo— ¡¡Necesito pensar, necesito pensar!!— Toda la responsabilidad de socorrer a los iconos recaía sobre sus hombros— ¡¡¡Debemos ir a casa ahora!!!
Portal— ¿¿¡¡Y cómo haremos!!??— Sus corazones olvidaron lo que significaba la tranquilidad— ¡¡La nave está afuera del parque y esas cosas te atrapan hasta volando!!
Cubo— ¡¡¡Algo se me ocurrirá pero no dejaré que ustedes mueran!!!
Cuál bala pérdida, un desesperado icono que intentaba escapar de sus carniceros verdugos, acabó impactando de lleno contra el pequeño Taylor, provocando su inminente caída contra el césped, soltándose de la protectora mano de su padre.
Consecuentemente, aquel brutal icono de tez pálida cambió su objetivo hacia el indefenso niño que intentaba levantarse rápidamente del pasto, abalanzándose violentamente sobre su cuerpo con el claro objetivo de degustar su aterrada carne.
Taylor— ¡¡¡No!!!— Gritó a todo pulmón ejerciendo toda su fuerza para evitar ser devorado— ¡¡¡Mamá, papá, no quiero morir!!!— Luchaba contra su posible asesino.
Portal— ¡¡¡Taylor!!!— Grito al voltear y reconocer cómo la vida de su pequeño pendía del más diminuto hilo existente.
Al intentar auxiliar a su primogénito, un grupo de cuatro primitivos iconos acabaron por interceptarlo, provocando la inminente caída de su pequeño crío.
Portal— ¡¡¡Malditos hijos de puta!!!— Comenzó a lanzar diversas esferas de poder a sus atacantes, de esa manera facilitaría su labor de protección.
Cubo— ¡¡No los mates!!— Advirtió mientras intentaba acercarse a la posición del de ojos celestes, luchando contra los sangrientos iconos.
Portal— ¿¡Por qué!? ¡¡Ellos nos mataran antes de que nosotros a ellos!!— No sabía cómo proteger a sus dos niños al unísono.
Cubo— ¡¡A fin de cuentas son iconos, debemos encontrar la forma de curarlos!!— Trataba de pensar la opción que salvará a todos los afectados.
Portal— ¿¿¡¡Y cómo salvaremos a todos estos iconos!!??— Expresó mientras intentaba noquear a la gran mayoría.
Cubo— ¡¡¡No lo sé!!!
Taylor— ¡¡¡Ayúdenme por favor, no creo aguantar mucho más!!!— Las lágrimas caían por sus aterrados orbes.
Portal— ¡¡¡Cubo haz algo, no puedo con todos!!!— Rogó conteniendo sus lágrimas.
Cubo— ¡¡¡No puedo llegar, pero hijo, por mí, por mamá, por RubRub, no cedas!!!— Expreso a todo pulmón mientras intentaba evitar a sus atacantes.
Taylor— ¡¡¡Ya no puedo más!!!— Podía sentir como la ensangrentada saliva del icono caía en su rostro, sus brazos comenzaban a temblar ante la descomunal violencia que el más grande ejercía— ¡¡¡No!!!
Inesperado fue el instante en que su agresor fue tomado por sus rasgadas vestiduras para así ser lanzado a una distancia considerable de la mano a una potente esfera cargada que acabo estallando en su demacrado cuerpo.
Al observar a contraluz a su milagroso salvador, la luz de la esperanza iluminó a la trágica familia que intento disfrutar de su fin de semana.
Taylor— ¡¡¡Bio!!!— No dudó en abrazarlo desconsolado— ¡¡¡Enserio, muchas gracias, muchas gracias por salvarme!!!— Acabaron por resbalar sus lágrimas, conmocionado.
Bio— No hay de que pequeño— Le brindó leves palmadas en su espalda— Déjame ayudar a tus padres— Avisó.
Taylor— ¡Si, por favor!
Caleb— Tranquilo, estarás a salvo— Expreso a espaldas del crío mientras tomaba su mano, brindándole la paz que necesitaba.
Ágil pero seguro, el primogénito Hadashi no dudo en hacerles frente a los sanguinarios atacantes, claro, priorizando el bienestar de la joven pareja que no logró darles cara.
Portal— ¡Caleb, me alegra que estén aquí!
Caleb— No es momento para agradecimientos, hay que ponernos a salvo— Lo tomó por los hombros dando la más importante aclaración— ¡¡Bio!!
Bio— ¡Son demasiados, hay que retirarnos!
Cubo— ¡¿Pero cómo!?— Cuestiono.
Bio— ¡No hay manera de distraerlos!— Se acercó rápido a la posición del joven— Estamos expuestos, ya nos tienen en su campo de visión y no hay forma alguna de distraerlos. Bomba de humo o un desplazamiento de aura con esferas no serviría, mucho menos disminuir nuestras auras, ¡Solo hay que volar!
Cubo— ¡Pero!
Bio— ¡¿Quieres morir?!— Recibió una negación como respuesta— ¡Solo vuela!
Dada esa orden todos desataron su poder para abandonar el sitio y comenzar a volar con un rumbo fijo en mente. Aún continuaban asechados por sus depredadores, no obstante continuarían ofreciéndoles batalla, una aterradora batalla por sobrevivir ante el apocalíptico ambiente que segundo a segundo se instauraba.