Luego de invocar
el letargo de lo absurdo
socabando las llamas
del olvido
he logrado restituir
el plácido sustento
de anidar en mi pecho
tus suspiros.
Tan inerte,
el sosiego reprimido.
de mi fuego
destruyendo tu quimera
Si no ha de ser
tu mirada la primera
que desborde
mi boca cuál suspiro.
Este ruego me trae
desprendiendo
sombras, sueños
quejidos y quebrantos.
Mi piel implora
de tu piel el fuego
Y mi alma sufre
el desencanto.